Manuel del Rosal García

Junio 26: ¡Consumatum est!

Junio 26: ¡Consumatum est!
Manuel del Rosal García. PD

¡Victoria! / ¡Saraca Victoria! /Pianté de la noria:/ ¡Se fue mi mujer!… ¡Victoria! / ¡Cantemos victoria! / Yo estoy en la gloria: / ¡Se fue mi mujer!
Así cantaba Carlos Gardel el tango ¡Victoria! por los mamaderos de los arrabales rioplatenses. El 21 de diciembre de 2015, la mayoría de los españoles cantaban algo similar: ¡Victoria! / ¡Cantemos victoria! / estamos en la gloria/ ¡Se fue Rajoy!.

El Gaudeamus Igitur se oía en España desde el cabo Finisterre hasta el cabo de Gata y desde el cabo de Creus hasta el cabo deTrafalgar. El Leviatan se había ido, no podía gobernar con tan solo 123 escaños en el Congreso.

Las señales de una nueva era eran evidentes: los ríos detuvieron su curso, el Sol lanzó una llamarada, la Luna se oscureció por unos segundos, los pájaros trinaban con más fuerza, las flores se abrían como doncellas en celo anunciando la primavera antes de que llegara, las estrellas hacían guiños de complicidad, las campanas repicaron sin que nadie las tañera, todos los relojes oficiales de todos los edificios oficiales se detuvieron en la hora, el minuto y el segundo en que Soraya Sáenz de Santamaría anunciaba la buena nueva con el recuento definitivo de los escaños

¡Victoria! ¡Se fue Rajoy! Lo primero que anunciaron los «ganadores» de las elecciones, Sánchez con 90 escaños e Iglesias con 69 muchos de ellos prestados, fue la llegada de un gobierno de «progreso» y «reformista», un gobierno que, lo primero que haría sería pasar la paga extraordinaria del 18 de julio al 20 de diciembre de todos los años que iba a durar ese gobierno, para celebrar la ¡Victoria! de las fuerzas del bien sobre las fuerzas del mal, de ese mal capitaneado por Rajoy culpable de todo; del desastre de Annual, de la muerte de Manolete, de las inundaciones de Galicia y de que los venezolanos no puedan limpiarse el culo con papel higiénico, de que Trump pueda ganar las elecciones en EEUU, de que este año de 2016 sea bisiesto con lo hijos de puta que son los años bisiestos, de este pudridero de corrupción, del muladar y la cochiquera de la codicia, de que las cosechas del tomate de El Ejido sea mala, de que las ubres de las vacas estén secas, de que algunos niños nazcan sietemesinos, de la mal llamada violencia de género, de los terremotos

¡Victoria!, de que llueva, de que no llueva, de que España fuera eliminada del campeonato del mundo de Brasil, de que con sueldos de 1.000 euros firmaran hipotecas de 1.200 para incluir el coche nuevo y unas vacaciones en el Caribe, ¡de todo lo malo compadre, de todo! Las bocas de Sánchez, Iglesias y Rivera enumeraban una tras otra todas las calamidades que trajo y trae Rajoy a este país. Sus mensajes noveleros colgaban a Rajoy de la picota, le ponía el capirote de la Inquisición, le colgaba de la plaza pública.

Y lo peor de todo compadre, lo peorcito es que todo se lo tragaron y se lo tragan los ciudadanos sin masticar porque el pueblo español es un pueblo milenario y crisol de culturas, pero que se deja manipular fácilmente por quienes vienen con la vitola de «buenos», de impolutos, de salvadores de la patria, de controladores de tempestades, de curadores de enfermos, de desfacedores de entuertos, de sanadores, de arregladores del mundo, antídotos del mal pero que tan solo tienen el mérito de un apetito desaforado de poder; son esos que como Pedro Sánchez se consideran a sí mismos el ungido por los dioses y , por lo tanto, el único que puede atribuirse el derecho a gobernar España con ¡¡90 escaños!! El peor resultado en la historia del PSOE

¡Victoria! ¡Cantemos victoria! o como Pablo Iglesias, el humanista que hará que los españoles no tengamos que preocuparnos por nada ni para nada pues él, como un padre amante, se encargará de garantizarnos la vida por el mero hecho de nacer y vivir en España, de la que, entre los dos, Pedro y Pablo harán un país de «Patria, Justicia y Paz», que estos dos están dispuestos a cambiar la España de Rajoy por otra a la que no va a conocer ni la mismísima madre que la parió porque lo cambiarán todo, incluso el tiempo, para borrar los desastres que, dicen ellos, causó Rajoy, pobre Rajoy que debe ser el hombre con mayores poderes de la Historia Universal por haber realizado el solito tanto mal como sale de las bocas de Pedro, Pablo y Albert, que este también apalea a Rajoy tanto como puede.

El entierro político de Rajoy estaba preparado. Pero compadre, como en todo, llega el momento de la verdad y estos tres filántropos, más falsos que Judas, pinchan en hueso a la hora en que deben formar gobierno porque su ambición de poder está por encima de los intereses de España y los españoles y entonces en España se deja de cantar el tango ¡Victoria!

¡Cantemos victoria! porque Rajoy, de momento no se ha ido, a pesar de tanta campaña en su contra y se pasea de cuerpo presente por los pasillos del Congreso y el júbilo desaforado de quienes ya le veían defenestrado, se tornó decepción. Y aquí nos encontramos mirando por el balcón de España el horizonte de nuevas elecciones mientras el país, políticamente, está en liquidación por derribo. Todo está consumado, aunque ya lo estaba desde el 21D para todos menos para el ungido de los dioses, Pedro Sánchez, que había sido elegido, según él, como la única esperanza – ¡carajo amigo mío, menuda esperanza! – de vida para España y los españoles.

Ahora volveremos a vivir la campaña anterior al 20D, porque será – desgraciadamente – la misma: «Todos contra Rajoy y el PP». Solo nos queda en el aire una duda ¿Volveremos los españoles a creer la sarta de mentiras de estos nuevos políticos? ¿Volveremos los españoles a votar con las tripas y no con la reflexión? ¿Se impondrá la sensatez al rencor, el resentimiento y el odio? La decisión es nuestra, también nuestra es la responsabilidad, una responsabilidad que ya no tiene excusas; después de tres meses de mostrarse tal como son, no podremos alegar ignorancia.

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