Manuel del Rosal García

Carta abrierta a Gabriel Rufián por sus comentarios sobre Amancio Ortega

Carta abrierta a Gabriel Rufián por sus comentarios sobre Amancio Ortega
Manuel del Rosal García. PD

Rufián:

Usted debería respetar a esos hombres y mujeres que se lo juegan todo por crear y levantar una empresa que al cabo de los años da empleo a miles de personas lo que les permite vivir dignamente. Estoy seguro que fue un empresario el que les dio a sus abuelos y a sus padres la oportunidad de un trabajo y así poder emigrar a Cataluña donde años más tarde usted nació.

Por lo que sé usted, estaba en el paro antes de entrar en política. La política exige muy poco a quienes quieren entrar en ella, basta con el sectarismo de ideología y de partido, la entrega incondicional a las ideas y fines del partido, y el odio visceral al enemigo.

Usted reúne esas condiciones a las que suma su rencor, su resentimiento y su absoluta falta de imaginación e ideas para aportar algo a la sociedad. Mire señor Rufián, aporta mucho más a la sociedad el barrendero de las calles por donde usted transita que usted, usted no aporta nada; muy al contrario, usted quita a la sociedad porque usted vive tan ricamente de los impuestos de los ciudadanos sin darles nada a cambio.

Los políticos como usted llegan a la política no para servir a la sociedad, sino para hacerse un político profesional ya que hacerse profesional de otra cosa les resulta harto difícil. Usted está adornado de esas cualidades que los partidos buscan en alguien para encargarlo de la manipulación de las gentes: miente, falsea, enreda, insulta y crea problemas donde no los hay. Mire, señor Rufián, con mil Amancios Ortega España acabaría con el paro, con un millón de políticos como usted España – incluida Cataluña – se iría por el desagüe.

¿Quién se ha creído usted que es? Usted no es nadie, es un recién llegado a esa política nueva y al mismo tiempo vieja en ideas y en propuestas, Esa política en la que recalan quienes, llegando en bicicleta, salen en coche sin haber aportado nada de nada salvo el veneno y la toxina que destilan sus lenguas para embaucar a ingenuos, incautos y poco avisados ciudadanos que piensan todavía – ¡pobrecitos míos! – que el trabajo lo proporciona la Virgen de Monserrat y no los empresarios. Usted, pervirtiendo la verdad, demoniza a un empresario que de la nada ha creado un imperio, un empresario que, si en vez de nacer en España nace en EEUU, sería llevado a los altares, pero para su desgracia, ha nacido en el país donde más paro hay y, sin embargo, se criminaliza a quienes crean oportunidades y puestos de trabajo.

Usted sabe que en el mercado laboral – según su perfil – le sería difícil encontrar un puesto de trabajo tan cómodo y bien remunerado como el de político, entonces se mete a político adoptando la postura genuflexa de quienes, sabiendo que nada valen, se ofrecen como mercenarios y sicarios políticos al servicio de su señor.

Mientras Amancio Ortega sigue dando empleo a miles de personas, usted, y todos lo que son como usted, intenta manipularlas para obtener réditos políticos. Ya se lo he dicho, señor Rufián, el barrendero que barre las calles de su ciudad aporta a la sociedad mucho, muchísimo más que usted porque usted no aporta nada, absolutamente nada. Usted no suma, usted – desgraciadamente para los catalanes – resta.

Y ahora permítame usted y todos los que son como usted una pregunta: ¿Tiene usted y todos los que son como usted la inteligencia y los collons necesarios para crear una empresa y con ella puestos de trabajo con todos los riegos que ello conlleva? No, ¿verdad? Pues entonces cállese de una puñetera vez.

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