Vicnuel Sánchez González

La Enseñanza: No te dejes llevar popr las apariencias

La Enseñanza: No te dejes llevar popr las apariencias
Vicnuel Sánchez González. PD

Como se avecinan cambios de leyes educativas, es muy, muy, muy conveniente estar bien informado de lo que viene sucediendo en la enseñanza.

Y es que, recientemente, he leído en EL MUNDO: «El Pleno del Congreso de los Diputados ha tomado en consideración la proposición de ley del PSOE para paralizar el calendario de implantación de la LOMCE, con los 186 votos a favor de socialistas, Podemos, Compromís, ERC, Democracia y Libertad (DL), PNV, Izquierda Unida, EH Bildu. En cambio, han votado en contra PP y Foro de Asturias, y se han abstenido Coalición Canaria, UPN y Ciudadanos, a pesar del acuerdo de Gobierno que el partido naranja mantiene con los socialistas»

Y con la excusa de que hay mayoría de partidos en contra de la LOMCE, los dirigentes de estos partidos nos quieren hacer creer que, por esa razón, esta ley debe de ser muy mala. Sin embargo, si no nos dejamos llevar por las apariencias, y pensamos qué tipo de partidos son los que están en contra, lo lógico será concluir que, justamente por esa razón, esta ley no debe de ser tan mala, más bien al contrario. Y es que, si la izquierda está en contra, es una buena señal de que la LOMCE debe de estar bien orientada, pues eso indica que ésta debe de ir por caminos diferentes a los de sus leyes «logsianas», que tantas «víctimas de la LOGSE» han causado.

Y el hecho de que los nacionalistas estén en contra nos revela más aún, por razones obvias, que la LOMCE debe de ir muy bien encaminada. Y tampoco me extraña que se oponga la CEAPA, pues, casi siempre, dejándose llevar por su ideología, ha sido más partidaria de la llamada «cultura del maná» que la del esfuerzo; casi siempre se ha opuesto a la realización de pruebas externas (¡con lo necesarias y convenientes que son!).

Los profesores, por el contrario, venían siendo partidarios de una mayor exigencia y de que se realizasen pruebas externas, pero, muchos de ellos, cuando se dieron cuenta de que, al pasar menos alumnos al bachillerato, podrían quedarse sin horas y ser desplazados a otro instituto, cambiaron de parecer.

Pero conviene aclarar que, si bien eso podría ocurrir los dos o tres primeros años de aplicación de la ley, a medio plazo, sucedería lo contrario: el abandono sería menos, y, por lo tanto, también lo sería el riesgo de desplazamiento. Por último, tampoco es de extrañar que los estudiantes, previamente mangoneados por sindicatos de izquierdas, se opongan a realizar esfuerzos tales como los que suponen la superación de las reválidas.

Y no es cierto eso que se dice de que cada vez que ha cambiado el gobierno, se hayan cambiado las leyes educativas; el único partido que las ha cambiado de manera radical, nada más llegar, ha sido, y lo quiere seguir haciendo, el PSOE.

Ya empezó cambiando de arriba a abajo las leyes de UCD por otras bastante peores (LODE, Carta de Derechos y Deberes de los Alumnos, LOGSE, etc.). Sin embargo el PP, ante el patente desastre educativo (abandono, indisciplina, PISA, fracaso, etc), ha querido hacer algunos cambios (por cierto, bastante tibios), pero la izquierda apenas ha dejado que se produzcan. Eso pasó con la ley de Pilar del Castillo y, ahora, con la de Wert, pues, los que presumen de dialogantes, talantosos y amigos de los pactos acudieron rápidamente para cargárselas.

Por eso, aunque yo no esté de acuerdo con un capítulo del «Panfleto Antipedagógico», les recomiendo que vean la siguiente entrevista que, hace tiempo (lo que la hace más elocuente), hicieron Pilar Rahola y otro periodista al profesor Ricardo Moreno Castillo, votante del PSOE, según el mismo dijo, y autor del Panfleto:

En el capítulo con el que no estoy de acuerdo dice que no debería impartirse la asignatura de la religión en la escuela pública. Yo, sin embargo, sí soy partidario de su existencia. Para no alargar este escrito, lo resumiré en 2 ó 3 argumentos muy prácticos:

  • 1) Yo tuve, en más de una ocasión, la oportunidad de robar sin ser visto, y no lo hice porque de pequeño me enseñaron que eso era pecar contra el séptimo mandamiento, y que no bastaba con confesarse, había que restituir; si esto se viviese, ¡de cuánta corrupción nos habríamos librado!, ¡cuánto dinero habríamos recuperado!
  • 2)Tampoco me emborraché o drogué cuando empezaba a «hombrear» -y no me faltaron ocasiones para hacerlo, sobre todo lo primero- porque me habían enseñado que eso era pecar contra el quinto mandamiento.
  • 3) Y si se viviese este mandamiento, los maltratadores, para empezar, procurarían no serlo, y, antes de suicidarse, se lo pensarían dos veces; pero si se pasa olímpicamente del quinto mandamiento y se está dispuesto a quitarse la vida, no habrá ningún castigo terreno que les haga desistir.

Reflexionemos, profundicemos y usemos sobre todo el sentido común; que nos jugamos mucho con la educación. Los experimentos, ¡con gaseosa!.

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