Víctor Entrialgo de Castro

Un país anestesiado

Un país anestesiado
Víctor Entrialgo de Castro, abogado y escritor. PD

Sólo un país anestesiado reaccionaría así ante los últimos acontecimientos. En lugar de tensar sus músculos y sus nervios como hecho el Atlético de Madrid, qué manera de luchar, qué manera de sufrir.

En lugar de imitar esa atlética religión del penúltimo día que se ha quedado a la orilla de la Liga pero cuyos guerreros y afición han logrado llegar hasta la final de la Champions.

En lugar de transmitir el entusiasmo necesario y luchar hasta el final, algunos de nuestros políticos parece que se están dejando llevar ante las próximas elecciones.

Tras los resultados de Diciembre el Partido popular, aconsejado por su hechicero, se quitó del medio en un primer momento mientras Sánchez, Rivera, Iglesias y «confluencias» se desgastaban en el roce con las alfombras del parlamento, recorriendo arriba y abajo los pasillos que llevaba años ansiando pisar, se miraban en el salón de los espejos y caminaban como un grupo de boy-scouts hacia el salón de los pasos perdidos.

Todo parece indicar que esta vez el hechicero acertó. Pero ha llegado el momento de despertar de esta anestesia generada por la ambición de Sanchez, decirle a la nación lo que hay y convocarla a una empresa importante, responsable e inaplazable. Reducir el paro y el déficit público, reactivar la economía y cumplir como caballeros lo pactado con Bruselas.

Para ello es preciso convocar a la Nación para lograr el crecimiento no sólo de su economía sino de toda la vida nacional independiente del Estado, que es en esencia, la carencia de España desde hace siglos. La vitalidad nacional.

Es el momento de aunar otra vez los nacionalismos dispersos trazando las líneas maestras de la empresa común para subir el nivel de la nación que en su disgregación separatista, consentida por algunos que por intereses electorales y personales, han logrado descenderla hasta niveles que no recordábamos.

El Estado siempre está y habrá de estar para lo que se le necesite. Pero el cloroformo de Pedro Sanchez ha dejado al país anestesiado y no se vislumbra el momento en que los líderes de este país, desde dentro y fuera de las ejecutivas de los partidos, sean capaces de suscitar ese entusiasmo.

Entusiasmo necesario para convocar al español a su empresa común, que aún obstaculizada a cada paso, como le ha sucedido al Atleti en su camino hacia la Champions, ora por unos, ora por otros intereses particularistas, es desde hace siglos y esperan los porvenir su tarea eterna: el crecimiento de la vida nacional, con independencia no de los demás, sino del Estado.

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