Luis Ventoso

«Pedro Sánchez está para montar una pizzería, gobernar España le queda ancho»

"Pedro Sánchez está para montar una pizzería, gobernar España le queda ancho"
Luis Ventoso. PD

Luis Ventoso se troncha con socialistas como Pedro Sánchez, Patxi López u Óscar López a los que ve más como empleados de una pizzería o de una oficina antes que gobernando los designios de España:

Me van a disculpar, pero, vulnerando lo políticamente correcto, confieso en plaza pública que soy un homínido del sexo masculino al que le gustan las homínidas del sexo femenino. Sin embargo, cuando observo en las pasarelas a zagalas de ciencia-ficción, tipo Adriana Lima o Alessandra Ambrosio, siempre me viene a la cabeza lo mismo: esos físicos que las han hecho ricas y famosas no constituyen un mérito personal, simplemente les tocaron de chiripa en la lotería genética. Otro tanto ocurre con la inteligencia. La mayoría nacemos con unas prestaciones normales, pero hay personas que sobresalen con un cerebro descollante. Aunque esos dones naturales después haya que trabajarlos, constituyen la materia prima indispensable para alcanzar determinados niveles.

Rememora que:

Curiosamente, en aquella Transición que quieren superar los telepredicadores de nuestra efebocracia, el listón estaba más alto que ahora. Se colaba algún tarugo, pero como norma general un destripaterrones mental no podía aspirar a un mando alto. Para estar en la primera línea de la política se demandaban una inteligencia y unas cualidades fuera de lo ordinario. Pueden gustarnos más o menos, pero la calidad de aquellos líderes era superior a la actual. Fraga, aunque a veces confundía la gobernación con el movimiento, poseía un cerebro tipo tanque. González añadía a su inteligencia una oratoria hipnótica. Herrero de Miñón era tan listo que tal vez lo fue demasiado. Martín Villa veía crecer la hierba, de ahí su carrera posterior en la empresa privada. Suárez compensaba su discreto poso académico con un encanto personal insólito. Me temo que la historia tratará mal a Arzalluz, pero desde luego no era un cenutrio: jesuita, licenciado en Derecho y Filosofía, teólogo forjado en Alemania.

Asegura que:

Hoy la política está de saldo. De manera acusadísima en el PSOE. No sé quién hace el casting de estrellas del Partido Socialista, pero el salto desde el empaque de Javier Solana, González, Borrell, Boyer o Paco Vázquez hasta aterrizar en Sánchez, Pachi López y Ximo Puig casi intimida. Seamos francos: los López, Pachi y Óscar son unos tíos estupendos, sí. Pero para montar una pizzería o trabajar en una oficina correctamente. En política han sido situados más allá de su umbral de competencia (como reza el atinado dicho labriego: «Donde no hay mata, no hay patata»). El zapaterismo añadió además una lectura enfurruñada y epidérmica del siempre necesario feminismo, encarnada por las Valenciano, Bibiana, Soraya Rodríguez… de inmediato olvidadas. Al propio Sánchez, aun siendo algo mejor que los López y aquellas señoras tan enojadas, parece evidente que lo de presidente de España le cae ancho. Era concejal en el Ayuntamiento de Madrid y seguramente lo habría hecho muy bien. Es como si el Principio de Peter se hubiese formulado pensando en Pedro: «Se tiende a ascender hasta alcanzar el nivel de incompetencia».

Y remata:

Lo que hay debajo del pelo -esas pequeñas células grises, que diría Hércules Poirot- es muy importante. Por eso Pablito, mucho más inteligente que nuestro contumaz Pedro, lo torea hasta rondar el cachondeo en los tendidos. Y lo llamativo, ay, es que el guapo sigue embistiendo…

Autor

Juan Velarde

Delegado de la filial de Periodista Digital en el Archipiélago, Canarias8. Actualmente es redactor en Madrid en Periodista Digital.

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