Santiago López Castillo

El falseamiento negativo o el falseamiento de la realidad

El falseamiento negativo o el falseamiento de la realidad
Santiago López Castillo. PD

En España somos muy dados al dramatismo. A la negatividad, nadie es profeta en su tierra y mucho menos en esta piel de toro parcelada si no se es nacionalista de tal o cual región. Decía mi padre, cuando yo era estudiante universitario y me llamaba «rojo», que el arma más poderosa del socialismo era -y es- la mentira. Ya lo decía el sanguinario Lenin: con la mentira conseguiremos la revolución. El PSOE de Pedro Sánchez, guapito de cara, caradura y egocéntrico, zapaterista cum laude, es el fiel vocero de la propagación de una España corrupta y mendicante en la que los niños (los niños no se tocan, nene) se mueren de hambre, los parados no perciben subvención alguna y los pensionistas están a dos velas cuando ZP congeló las pensiones y Felipe González, con anterioridad, dejó a nuestros mayores en la más absoluta indigencia.

Bien. Aunque vivo en la sierra norte de Madrid, la de los ricos, sí, con el sudor de la frente, observo desde estos últimos años que el montañero escala, el esquiador esquía y el que quiere comer, come y en los mejores restaurantes de cuatro estrellas. La zona se llena no tanto como el Bernabéu, que, si Dios quiere, albergará la undécima Copa de Europa, nada de Champion´s League, y la mema de Eurovisión hace el ridículo en inglés cuando el idioma español es el que se habla en el mundo por los cuatro costados, so imbéciles. Los niños desayunan, aunque sea a hostias, comen chuches, los moritos tienen menús sin cerdo, a la carta, pero se quejan de que les mandan deberes y los padres y tutores agarran a los maestros por la solapa. Para estos ganapanes, España es de color negro. Negro sangriento fue el Frente Popular que dejó al país en una cruenta guerra civil.

Por si fuera poco, el figurín Sánchez, empleado de la planta de caballeros de El Corte Inglés, inicia la campaña (llevamos más de un año de embrutecimiento político, comicios incluidos) acusando al Gobierno de casi dos mil españoles sin nula prestación económica. Mentira podrida. Vengo observando, con los pies en el suelo, las estadísticas de la DGT con las carreteras abarrotadas de automóviles; sube la venta de coches; las arterias madrileñas, como Preciados, llenas de bolsas de compra; las playas repletas con sus chiringuitos que los cutres quieren erradicar… ¿Tiene amnesia este bonito de cara de cómo dejaron el país los gobiernos de Felipe González y Rodríguez Zapatero, él fue su lacayo?

Y dale con el cambio y el progreso. Virgencita, que me que como estoy. En política, como en el fútbol, no hay enemigo pequeño y no se puede estar siempre buscando las cosquillas al prójimo cuando estos encizañadores de medio pelo viven en el limbo, siempre dispuestos a asaltar el cielo. O sea, la poltrona.

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