Rafael Moyano

«La estelada, efectivamente, no provoca intolerancia o racismo»

"La estelada, efectivamente, no provoca intolerancia o racismo"
Rafael Moyano. PD

Rafael Moyano piensa que el Ejecutivo ha estado torpe al resucitar una polémica que sólo ha servido para dar alas a los separatistas:

Tranquilos estábamos ante esta final de la Copa del Rey, dispuestos a ver un buen partido entre dos grandes equipos europeos. La relación entre fútbol y política es innegable, pero no es necesario que año tras año se empeñen en recordárnoslo justo en este encuentro. Un Rey, un himno nacional, pitidos desde la grada blaugrana frente al «lolololo» de la sevillana, y que ruede el balón. Sería lo suyo. Pues no, alguien le preguntó a Concepción Dancausa (la culpa siempre es de la prensa) y la delegada del Gobierno, de ese que está en funciones y que ahora sopla y mira hacia otro lado, se mojó. El resultado lo dibujó ayer Ricardo en estas páginas con su habitual maestría. Un aficionado del Barça porta una bandera independentista tan gigantesca que se sale de la viñeta: «Cuando la compré era una estelada de bolsillo, pero después de prohibirla mira cómo ha crecido».

La única virtud que tienen las guerras de banderas es que se ciñen a una batalla de trozos de tela, no van a más. Por lo demás, son un tostón. Habría que pensar soluciones definitivas e imaginativas para estos temas de los símbolos, creados para aunar sentimientos y que sólo sirven para provocar enfrentamientos. Por ejemplo, el Constitucional podría permitir que los catalanes celebren un referéndum sobre su bandera. El Estatut reconoce a la señera (cuatro barras rojas sobre fondo amarillo), con origen en la Corona de Aragón, asumida también por la Generalitat durante la República y que tiene, por tanto, mucha historia. Demos ahora una oportunidad a la estelada, de principios del siglo pasado, que incorpora una estrella sobre un triángulo inspirada en las enseñas de Cuba y Puerto Rico, territorios liberados del yugo del imperio español. Un plebiscito entre señera y estelada. Pero, ¿qué estelada, la blava, la que lleva la estrella blanca sobre fondo azul y exhiben los independentistas no de izquierdas, o la vermella, con estrella roja y que portan los soberanistas socialistas? Para nunca acabar.

Apunta que:

Una segunda opción, metidos en terreno futbolístico, es que hubiera una oficial y luego una segunda, y una tercera, como hacen los clubes para vender más camisetas. Igual que lo de defender los colores de tu equipo es ya relativo -los blaugrana, los colchoneros, los merengues van cambiando de color-, llevar una estrella o no, que la estrella sea blanca o roja, debería ser una cuestión de gustos, elegir la que pegue mejor con los zapatos. Y todos contentos.

Y concluye:

Tanto revuelo sólo para alimentar un poco más el tradicional victimismo del independentismo catalán, caído en desuso en los últimos meses. El juez ha considerado que la exhibición de banderas que «manifiestan un sentimiento o ideología no generan violencia, racismo, xenofobia o intolerancia». La estelada, efectivamente, no tiene que provocar nada de eso sólo por el hecho de no ser una bandera oficial. Un juez de lo contencioso se lo ha tenido que explicar al Gobierno en funciones y enmendarle. Pero hemos vuelto a caer.

Autor

Juan Velarde

Delegado de la filial de Periodista Digital en el Archipiélago, Canarias8. Actualmente es redactor en Madrid en Periodista Digital.

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