Fermín Bocos

Regalo para los separatistas

Regalo para los separatistas
Fermín Bocos. PD

¡Menudo regalo les han hecho a los separatistas catalanes al prohibir la exhibición de banderas independentistas durante el partido de fútbol de la final de la Copa del Rey¡ Como especialistas en discursos victimistas les ha faltado tiempo para clamar al cielo. Empezando por el actual presidente de la «Generalitat», Carles Puigdemont -que debería ser el primero en defender otra bandera: la «senyera», pero esa es otra historia- y siguiendo por la alcaldesa Ada Colau que se apunta a todos los bombardeos con tal de salir en la foto.

También han subido al campanario a tocar a rebato los portavoces parlamentarios de ERC, Democracia y Llibertat y la CUP para denunciar lo que consideran un ataque a la libertad de expresión.

Todos pues, en pie. No contra el mal gobierno de la «Generalitat» que bajo la presidencia de Artur Mas llevó a Cataluña a la ruina económica: 2015 finalizó con una deuda de 72.274 millones de euros (7.808 más que el año anterior), deuda que arruinó todos los programas sociales aumentando la exclusión y el paro (659.000 desempleados según la última EPA). Nada de eso. Los políticos separatistas del «Parlament», todavía bajo los efectos del homenaje a Otegi, tienen otras prioridades. Lo importante es el «proceso». Todo lo demás es secundario.

La explicación dada por la delegada del Gobierno en Madrid (Concepción Dancausa) se apoya en una interpretación de la norma que vela por el orden público en los actos multitudinarios. Es discutible que pudiera aplicarse al supuesto que remite a la final de la Copa del Rey el próximo domingo en el estadio Vicente Calderón porque un campo de fútbol no es un recinto oficial en el que sólo pueden desplegarse banderas constitucionales.

Aunque dado que la tensión política podría generar algún conato de violencia durante el partido la señora Dancausa (y los responsables de la Federación Española de Fútbol) han optado por la prohibición. Era una opción. La otra pasaba por no brindar una ocasión de oro a los separatistas, grandes expertos en coleccionar agravios. Y en ello están, indignados por una causa que, la verdad, si uno lo piensa dos veces no le dedicaría un minuto de su vida.

Pero así son las cosas en este surrealista país nuestro en el que algunos políticos -incluidos parte de quienes les dan la réplica- podrían representar aquella extraordinaria obra de Peter Weiss «Marat-Sade» que cobra todo su sentido cuando se cita por su título completo:

«Persecución y asesinato de Jean Paul Marat, representados por el grupo de actores del Hospicio de Charenton bajo la dirección del Marqués de Sade».

Dado que la historia ya tiene algunos años no está de más recordar que el citado hospicio era un nosocomio.

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