Manuel del Rosal García

Del Plan E de Zapatero al Plan E de Sánchez: pan para hoy y hambre para mañana

Del Plan E de Zapatero al Plan E de Sánchez: pan para hoy y hambre para mañana
Manuel del Rosal García. PD

Pedro Sánchez va a crear 200.000 puestos de trabajo con un plan que llama «de transición», pero que no puede evitar el tufo a plan E de Zapatero, aquel plan que para nada sirvió, salvo para llenar España de cartelones propagandísticos de las bondades del régimen zapaterista.

Los empleos serán en el sector público, como no podía ser de otra forma, y temporales; es decir, con las mismas condiciones de temporalidad que tanto critica Pedro Sánchez a los empleos de Rajoy.

Son 200.000 empleos, pero podrían ser dos millones, total la inversión corre a cargo de los presupuestos del Estado y lo mismo da 8 que 80; de un Estado que está más seco que la mojama y cuya deuda se come inmisericorde todo el PIB. En dos años Pedro Sánchez tirará por la borda 2.600 millones de euros para crear lo que desde tiempos inmemoriales se conoce como «pan para hoy y hambre para mañana», porque esos empleos son eso, como lo fueron los del plan E de Zapatero.

Los empleos de este nuevo plan E, ahora firmado por Sánchez, son empleos no productivos, no creadores de riqueza, no generadores de valor añadido, no de persistencia en el tiempo; no son empleos en los sectores tecnológicos, ni industriales, ni agrícolas, ni financieros, ni de servicios; tampoco de oportunidades. Y esto es así porque una de las características de todas las izquierdas de todos los tiempos es carecer de la imaginación, la decisión y la capacidad para repartir riqueza, para igualar por arriba, para ofrecer oportunidades.

Las izquierdas igualan por abajo, reparten pobreza y niegan oportunidades, porque de esa forma se garantizan el voto clientelar de quienes reciben la limosna de un trabajito de tres meses que pagamos los demás españoles con nuestros impuestos.

No, señor Sánchez, no. Lo que queremos son trabajos que puedan ofrecernos la oportunidad de «tirar para adelante», que nos sirvan, no para tapar nuestras carencias durante tres meses, para luego volver al punto de partida, sino para que nos sirvan de lanzadera para permitirnos situarnos en la vida con arreglo a nuestra formación y a nuestras capacidades.

No queremos que nos den un pez cuando tengamos hambre, lo que queremos es que nos enseñen a pescar y nos proporcionen caladeros para hacerlo, no un parche de tres meses.

¿De qué nos sirven 200.000 o dos millones de empleos que sabemos no nos van a solucionar la vida, sino a crearnos la visión de un oasis que al poco veremos que era un espejismo en el desierto?

Déjese señor Sánchez de poner parches en la cámara de la rueda, la cámara está ya muy deteriorada y ya no sirve un parche más o menos, échele imaginación y valor y articule los mecanismos necesarios para propiciar y facilitar la creación de empresas y con ellas la creación de empleos duraderos que permitan a hombres y mujeres, además de vivir, planificar su futuro y el de sus hijos.

El plan E de Zapatero no sirvió, su plan E no servirá porque nace ya viciado, porque lo que busca no es la solución a los problemas de empleo, sino ganarse a los votantes mediante el anzuelo de una limosna temporal que será, como lo fue con Zapatero, «PAN PARA HOY Y HAMBRE PARA MAÑANA»

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