Carlos Taboada

¡Cuidado, Pedro y Pablo!

"Felipe, Suárez y el Rey tenían las ideas claras hace 33 años"

¡Cuidado, Pedro y Pablo!
Carlos Taboada. PD

Llegar a los 60 como periodista sirve para recordar momentos exclusivos, vividos en primera persona, que algunos de ellos forman parte del origen del marco constitucional sobre el que hemos construido nuestra casa común, democrática y próspera. La España de 2016.

Noviembre, 1978. Campaña de Felipe González en el País Vasco en favor del referéndum de la Constitución que hoy nos rige. Julio Feo controla la comitiva del líder del PSOE. Como redactor de Diario 16 fui el único de la comitiva ajeno al partido. Mítines en San Sebastián y Vitoria.

El futuro presidente del Gobierno tenía una idea clara: frenar a los comunistas y evitar que el PCE de Santiago Carrillo lograra situarse por delante del PSOE. El eurocomunismo triunfaba en Italia y Francia. Tres años después de la muerte del general Franco, con decenas de atentados mortales de ETA y la amenaza de los grupos ultras contrarios al cambio democrático, Felipe González lo tenía claro como lo tiene hoy.

En un área de servicio de la autopista, antes de llegar a Vitoria, el joven dirigente socialista torna iracundo al leer que los comunistas ocupan posiciones. «Los viejos comunistas, llegados del exilio, no pueden restarnos iniciativa a los jóvenes socialistas. El PCE es nuestro principal rival. Se sabe dónde está la derecha pero la izquierda le corresponde a un PSOE socialdemócrata» murmuraba Felipe González frente a los periódicos del día y a un café fumándose un cigarrillo rubio.

Seis meses después, González dimite como secretario general del PSOE. El diario alemán Suddeusche Zeitung, tras manifestar que la decisión del dirigente socialista español es la de «un hombre de honor», señala que su dimisión puede producir consecuencias en la política interior española imprevisibles. Al poco tiempo recupera la secretaria general y triunfa en 1982, después del intento golpista del 23F, ocupando la Presidencia de España hasta 2005.

Felipe González acertó en su análisis en los albores de la actual democracia española.

Abril de 1983. La UCD destrozada por divisiones internas. Adolfo Suarez, con el CDS, trata de mantenerse como un partido de centro. Está en campaña en Cebreros (Ávila) su lugar de nacimiento.

El presidente defendía una «España heterogénea, plural y civilizada. Una sociedad de mérito y no de privilegio en la que el esfuerzo personal sea recompensado. Un país en el que el dialogo resuelva las disputas, el respeto personal y la agresión física. Una España definitivamente parte del mundo desarrollado y moderno de Europa occidental». Nada que objetar 33 años después al pensamiento de Adolfo Suarez que sigue vigente aunque la realidad es otra.

Un año después, en abril de 1984, los Reyes de España, don Juan Carlos y doña Sofía, celebran su primer viaje institucional a Castilla León como han hecho recientemente Felipe VI y doña Leticia a Castilla La Mancha.

El actual rey emérito, visitó varios pueblos y las capitales de Salamanca, Valladolid, Soria. Repitió un mensaje: «los problemas de los españoles disminuirán su provocación si solucionamos el más importante: el de reconocer el compromiso de la unidad nacional».
Vivimos un momento único -como todos los anteriores-, pero nadie podrá decir que no vivimos un momento importante. Salimos de la época gris del subdesarrollo y régimen autoritario a una democracia plena, tan actual que carece de tradición, pero disfruta de vigencia y juventud que han dado sus frutos. Con frutas podridas pero con 47 millones de españoles deseosos de vivir en libertad y mejorar el nivel de vida.

Lo decía Adolfo Suarez y Felipe González sabía a quién combatir. El Rey constituye la garantía de la unidad de España. Lo demás son elucubraciones.

España se basta y se sobra para superar obstáculos y dificultades.

Lo iremos viendo.

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