Apuleyo Soto

Buero Vallejo, en la ignorancia absoluta

Buero Vallejo, en la ignorancia absoluta
Apuleyo Soto. PD

Silencioso tal cual era
en su modestia sincera,
está pasando a la baja
como baja una mortaja
el centenario de Buero.
Este mundo así es de huero.

Lo que hay que decir primero
de «Historia de una escalera»,
su comedia más certera
con la que inició una era
en el teatro español,
es que no encuentra perdón
desdeñar su calavera.

Yo le conocí de veras,
no en la cárcel traicionera
mas sí en el Café Gijón
en su mesa tertuliera,
donde algún que otro aguijón
de los propios recibiera.
Yo le quise y yo le quiero
por su instinto dialoguero
con el que dio que pensar.
Pero me apena el olvido
en el que el triste ha caído
después de tanto penar.

Antonio Buero Vallejo
se dejó entero el pellejo
en su soledad mortal
sin importarle el desprecio,
las injurias o el aprecio
del público en general.

¿A quién pedir cuentas hoy,
pues lo mismo que Rajoy
Podemos y Ciudadanos
con los socialistas vanos
le despojan de su honor?
Pues a ninguno, señor.

Descanse en paz y que vuelva
cuando la insania española
sí que sí se quede sola
y entre inciensos se le envuelva
por su estela y por su estola.
Que merecer mereció
un primer plano en la escena
cuando España estaba llena
del cieno que la parió.

Jugara al tute y al mus
con Vizcaíno el derecho
o no dijera ni mú,
no asiste a nadie derecho
a no ponerle en el pecho
una ensalzadora cruz+.

Vaya la mía delante
reconociendo su hombría;
lejos de mí la manía
de matar al contrincante;
con talento y con talante
se acaba esta guerra fría.

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