Jaime González

«El folleto de Podemos que le pone a uno de mala leche»

"El folleto de Podemos que le pone a uno de mala leche"
Jaime González. PD

Jaime González se carcajea de la última ocurrencia de los podemitas:

Por estas fechas, el catálogo de verano de España muestra una playa abarrotada de cuerpos en posición de descanso. No hay retrato más cabal de lo que somos que ese paisaje de sombrillas, toallas y sillas plegables: blancos, negros, pieles rojas, carnes prietas, flácidas, tritones de gimnasio, amas de casa, pensionistas y criaturas al tropel dando por saco. No hay olor más hermoso que el de la leche hidratante.

Apunta que:

Entre el catálogo de verano de España y el catálogo-programa de Podemos hay diferencias notables, entre ellas el precio. El primero es gratis; el segundo cuesta 1,80 euros. Será porque el folleto electoral del partido es una exquisitez para coleccionistas. Populismo de culto. Si comparamos lo que cuesta la silla plegable del pueblo (esa que se deja al borde de la orilla como reserva de dominio de un trozo de playa) con la silla de despacho que ocupa Pablo Iglesias en el catálogo-programa de Podemos, la diferencia tiene las mismas medidas que la brecha entre ricos y pobres. La silla playera del pueblo, palmo arriba, palmo abajo, cuesta 30 euros; la del líder populista, 2.221 euros (IVA incluido). El catálogo de verano de Podemos es publicidad engañosa. Sus dirigentes aparecen rodeados de mobiliario «low cost», pero en realidad la poltrona de Iglesias es un icono del diseño más exclusivo: la «Aluminium Chair» de Charles Eames, una pieza inaccesible para la inmensa mayoría de los bolsillos. (Si fuera de imitación, también tendría delito, por pretencioso)

El catálogo de verano de España muestra una playa abarrotada de cuerpos en posición de descanso. Un hermoso paisaje de gente corriente que huele a leche hidratante. Nada que ver con ese folleto de Podemos que le pone a uno de mala leche al comprobar que la España real y el catálogo-programa de los comunistas de siempre no se parecen en nada. Podemos presume de ser la expresión del pueblo, pero la silla desde la que su líder reclama el voto es el epítome del lujo, la quintaesencia del glamur, lo más alejado de esa silla plegable que se deja al borde de la orilla como reserva de dominio de un trozo de playa, mientras blancos, negros, pieles rojas, carnes prietas, flácidas, tritones de gimnasio, amas de casa, pensionistas y criaturas al tropel dando por saco se hacinan para salir en la foto.

¿Y la leche hidratante de Podemos? ¿Cuánto vale? Sesenta mil millones de euros en gasto público. Eso sí: envuelto en papel cuché.

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Autor

Juan Velarde

Delegado de la filial de Periodista Digital en el Archipiélago, Canarias8. Actualmente es redactor en Madrid en Periodista Digital.

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