Laureano Benítez Grande-Caballero

¿Dónde no está Pablo Wally Bilderberg?

Las elecciones del día 26 no se desarrollarán en el campo de batalla entre las dos Españas: estamos ante La Guerra de los Mundos

¿Dónde no está Pablo Wally Bilderberg?
Laureano Benitez Grande-Caballero. PD

«Hay otros mundos, pero están en éste», decía en la segunda década del siglo XX el poeta francés Paul Eluard, que desde el dadaísmo pasó al surrealismo y al comunismo. Desde luego, surrealista fue la cornudación en la que se vio envuelto cuando Gala, su mujer, se marchó con otro surrealista famoso: Salvador Dalí.

Esta frasecita hizo historia, colándose por mentideros literarios de toda calaña, llegando a poner una pica en el mismo Cuántico (Virginia, EEUU), transmutada en «mantra» de la famosa serie «Expediente X», con lo cual venía a significar que esos «otros mundos» eran «mundos X», presididos por fenómenos paranormales.

Al hilo de esta significación basada en el misterio y lo extraordinario, salta por sí sola su adaptación a un país tipo Expediente X como España, que podría traducirse por algo así como: «Hay otras Españas, pero están en ésta», de contenido inquietante y epatante.

¿Cuántas Españas exactamente? Cuantificar este interrogante deberían hacerlo -perdón por la redundancia- en Cuantico (Virginia) los agentes Scully y Mulder. Mi opinión es que la contaduría podría explicarse con el mito clásico de la Hydra de Lerna, monstruo acuático-ctónico con forma de serpiente policéfala, cuyo número de cabezas va desde tres hasta diez mil. Si por cabezas entendemos autonomías, regiones, pueblecillos y hasta pedanías con pretensiones independentistas, pues ya estamos cuantificados.
No sabemos si tenía o no coleta este monstruo, pero su venenoso aliento seguro que tenía impregnaciones sulfurosas como las de un podemita de esos. Hércules la mató en su Segundo Trabajo -ojalá en las segundas elecciones, oiga, tuviéremos a un Hércules de esos, que le diera garrote vil-.

Su mayor poder consistía en que regeneraba dos cabezas por cada una que le era amputada, igual que pasa en nuestro desgraciado país, donde denuncias a un blasfemo y te salen en su lugar dos titirietarras; donde criticas a una madrenuestra y te salen cien femibolleras.

Pero el parecido más abracadabrante es el paralelismo serendipítico entre un hijo de la Hydra, llamado Quimera, y la España quimérica en que Unidos Podemos quiere convertir nuestro solar patrio. Físicamente, el monstruo era todo un Expediente X, una mezcolanza dantesca de muchos animales, un rompecabezas imposibles, que serviría para perfecta metáfora de un país que la Hydra Podemos quiere despedazar, para hacer con los cadáveres territoriales un Frankestein aterrador, pasto del NOM.
Todas las descripciones de la Quimera coinciden en algo a la vez inquietante y descacharrante: vomitaba fuego por la boca… y por el trasero. Más coincidencias con algunos de cuyo nombre no quiero acordarme.

Fuego sulfuroso, con denominación de origen en un inframundo de esos gobernado por «El Señor de las Moscas»… Porque, si en España están todos los mundos paranormales y alucinantes que quepa imaginar, también podemos decir de nuestra Patria aquello de «Hay otros inframundos, pero están en España». Tenemos al de «las brujas que no pudimos quemar», al de «los okupas que no pudimos echar», al de «los blasfemos que no pudimos enchironar», al de «los venezuelos que no pudimos ilegalizar», al de »los tertulianos que no pudimos denunciar», al de los «antisistema que no pudimos mandar a Marte», etc. Inframundos pestilentes, con olor a sentina y azufre, diseñados en las cloacas de la democracia por los poderes globalistas, infiltrados hasta la médula en los akelarres televisivos, otra Hydra nauseabunda que vomita mentiras y soflamas podemitas por la boca y por el culo.

Porque, ¿dónde no está Pablo Wally? Es imposible que pase un solo día sin que aparezca su coleta de Lerna en multitud de programas, tertulias, debates, shows… Ya le tenemos hasta en el cine, con el Aranoa de marras. Su ominosa omnipresencia solo es comparable a la tremenda colección de cabezas de la Hydra, pues nada más termina un programa, ya le tenemos en cinco más. Y, si no luce su puñoeanlto bolivariano en los rayos catódicos, pues salta a la prensa escrita… y, si le quitas de ahí, ya está reptando por las redes sociales, vomitando su fuego luciferino por donde ustedes saben.

¿A usted no le pareció sospechoso que en la campaña del 20D Podemos apareciera en los medios de comunicación el doble de tiempo que todos los demás partidos políticos juntos? ¿No le huele a chamusquina azufrada que eso sucediera justo cuando Podemos caía en las encuestas? ¿No le inquieta que, cada vez que hay elecciones, las cadenas saquen a la luz casos de corrupción del PP o del PSOE, los partidos que compiten por el poder junto con los podemitas? El caso de los ERE con Chaves y Griñán es clamoroso: ¿porqué los sacan justo ahora, cuando los unidopodemitas quieren hacer el «sorpasso» a los socialistas -pues la Hydra, además de fuego anal, también da «zarpassos» con sus afiladas garras, faltaría más-? ¿Quién habla de las venezolanas corruptelas podemitas, demostradas documentalmente hasta la saciedad?

¿Quién ganará el 26D? Pues muy sencillo: Bildelberg. El candidato que diga el club de plutócratas que conspiran por el Nuevo Orden Mundial, que será quien nos imponga nuestro Gobierno, al igual que impusieron la multicéfala presencia de la Hydra podemita en los medios de comunicación, completamente controlados por la oligarquía bilderbergiana. Y ya estamos otra vez con la inquietante pregunta de cómo es posible que un club de potentados conspiradores, megamillonarios muchos de sus miembros, patrocinen y promocionen con una escandalosa alevosía un partido antisistema que supuestamente quiere arrancarles sus privilegios y sus dineros para repartirlos entre «la gente». ¿Cuándo y dónde se ha visto eso en la historia del mundo?

Ya respondí este expediente X en algunos artículos anteriores, pero la respuesta es tan simple que no requiere sino unos gramos de puro sentido común: o Unidos Podemos sirve a los intereses del gran capital -y por eso éste lo ha promocionado impúdicamente-, que quiere con esta Hydra atornillarnos con más recortes, pero a lo bruto, como está haciendo Syriza en Grecia, recortes que aceptaremos porque vienen de los que se llaman «gente»; o quieren dar el poder a esta horda luciferina para que el pueblo les dé una patada en el trasero cuando vea que todo su programa era una pestilente Quimera totalmente irrealizable con la cual le han engañado; o para que intenten llevar a la práctica su programa despiporrante, donde nos prometen Jauja y una Arcadia feliz, tan irrealizable, que su fracaso será dantesco, con lo cual también recibirán una patada en el trasero que los mandará a los inframundos de donde no debieron haber salido. Pero, eso sí, dejarán una Patria en ruinas, desguazada, sometida, descristianizada, en total decadencia moral, cultural y económica, caldo de cultivo perfecto para nuestra destrucción como país, que pasará a una avanzadilla pionera de ese Nuevo Orden Mundial que lucha por la abolición de las nacionalidades y la civilización occidental acrisolada por el cristianismo.

Sí, ésa es nuestra mala suerte: «Hay solo un Pablo Wally Bilderberg, pero está en España». Total: ya estamos en «La Guerra de los Mundos», título de la famosa novela de George Wells, solo que ahora la batalla no es entre terrícolas y alienígenas, sino mucho más apocalíptica: El Bien contra el Mal.

Sin embargo, aunque estemos invadidos por las inframunderas hordas antisitema, debemos estar tranquilos, ya que, al igual que les sucedió a los alienígenas de la novela, esta chusma invasora no podrá resistir el contacto con la realidad cuando salgan de sus inframundos y sus cátedras universitarias, ya que en la vida política hay bacterias y virus que se los llevarán por delante sin ninguna compasión, para los cuales no tienen antídotos: mercados, déficits, prima de riesgo, Bruselas, banca, IVA al 25%, infierno fiscal, etc… Esto sí que es una Hydra, señoras y señores podemitas. No es de Lerna, sino de Bruselas, pero también tiene fuego en el culo.

Y, esperémoslo, también tendrán estas hordas enfrente un pueblo en pie, al grito de «¡Hércules, y cierra España!».

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