José María Carrascal

«Treinta años de odio hacia España no se disipan de la noche a la mañana»

"Treinta años de odio hacia España no se disipan de la noche a la mañana"
José María Carrascal. PD

José María Carrascal detalla la situación que vive Cataluña tras rechazarse los presupuestos generales de la comunidad de cara a 2016:

Cataluña es el laboratorio de España, el banco de pruebas de todos los experimentos, la puerta de entrada de las últimas ideas europeas, con todo el riesgo que ello conlleva, pues lo último no siempre significa un avance, sino, de tanto en tanto, un retroceso. Estamos en una de esas fases, como acabamos de ver en el fracaso de la coalición de gobierno entre Junts pel Sí (Convergència más Esquerra Republicana) y la CUP (un grupo de extrema izquierda tan pequeño como agresivo), que se niega a aprobar los presupuestos de la Generalitat para el próximo ejercicio, al considerarlos demasiado próximos a la línea de Madrid y Bruselas. No es la primera vez que tumba un proyecto de su (teórico) socio, pero sí la más grave, por lo que Puigdemont y Junqueras han dicho «basta», rompiendo el bipartito, como se rompieron el tripartito y anteriores coaliciones gubernamentales. Esta fue dada a luz con fórceps, y lo extraño es que haya durado tantos meses, pues desde el comienzo se vio que era una alianza contra natura. Las fuerzas que constituyen el sistema (como son Convergència y ERC) no pueden colaborar con las antisistema (la CUP) que quieren destruirlo. Es verdad que les une el afán independentista. Pero luego, en la política diaria, difieren en todo, empezando por la idea de la sociedad catalana. E incluso en los planes, plazos y forma de separarse de España divergen.

Añade que:

Hay quien ve en este divorcio el primer síntoma de la quiebra del movimiento secesionista catalán. Es mucho ver en eso, ya que treinta años de propaganda pro independencia y odio hacia España no se disipan de la noche a la mañana, ni en un año, ni en dos. Pero que las mentiras, los errores y los falsos cálculos están llevando al nacionalismo catalán a una posición cada vez más complicada e inestable se ve a simple vista. Cataluña camina hacia el caos, con una seguridad ciudadana cada vez más precaria, una política cada vez más dividida, una economía cada vez más menesterosa y un liderato cada vez más en entredicho. Choca, sobre todo, que teniendo los catalanes fama de bien organizados, la gestión que están haciendo de sus asuntos sea tercermundista. Y de eso no tiene la culpa España, sino ellos solos.

Haber elegido dirigentes que «no están dispuestos a cumplir las leyes que consideran injustas» (Ada Colau) convierte a la Barcelona de principios del siglo XXI en la Dodge City de mediados del XIX: una ciudad sin ley. Prueba: el ataque callejero en pleno día a las dos mujeres que anunciaban la retransmisión de los partidos de nuestra selección en la próxima Copa europea. Sin que nadie saliera a defenderlas. Esta no es la «Barcelona, archivo de cortesía» de Cervantes. Es lo que ocurre cuando el nacionalismo se convierte en el único programa de gobierno de las autoridades y la razón moral se ha subordinado a la razón política. Sinrazón más bien.

Autor

Juan Velarde

Delegado de la filial de Periodista Digital en el Archipiélago, Canarias8. Actualmente es redactor en Madrid en Periodista Digital.

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