Esther Esteban

El ‘sorpasso’, las sumas, los apaños y la España ingobernable

El previo del pistoletazo de salida de la campaña electoral ha sido una encuesta del CIS que, si se cumpliera, dibuja una España ingobernable.

Lo más significativo de la misma es que, por primera vez desde la transición, el Partido Socialista se podría convertir en tercera fuerza política, es decir que dejaría de ser la alternativa de la izquierda preferida por los españoles. La encuesta señala que Unidos Podemos y sus confluencias -En Comú, las Mareas y Compromís obtendrían el 25,6% de los votos y entre 88 y 92 escaños, superando al PSOE, que quedaría relegado a la tercera posición, con el 21,2% de las papeletas y entre 78 y 80 escaños.

De ser así, los socialistas podrían perder más de 10 diputados y volverían a tener su peor marca desde las primeras elecciones democráticas. Para hacernos una idea de la magnitud del fracaso podrían quedar sin escaño personas tan conocidas como Madina o Patxi López, que pasaría de haber presidido el Congreso en la legislatura más corta de nuestra historia, a quedarse fuera.

El otro día escuché a un experto en comunicación política afirmar que Pedro Sánchez teniendo todos los ingredientes para triunfar -es guapo, está preparado y representa a una generación de políticos sin mancha- está fracasando primero porque no se siente ganador y se le nota, y segundo porque no se muestra como es, sino como un líder encorsetado, inseguro de puertas adentro que pierde la espontaneidad, temiendo las reacciones de sus propios compañeros de partido.

No sé si eso será así, pero de la encuesta llama muchísimo la atención que, a pesar de los malos registros, el PSOE continúa siendo el partido que los españoles prefieren para gobernar, lo que indica que con su desafecto los electores seguramente estén castigando las vendettas internas.

Pero sin duda el gran ganador del CIS es Podemos. La coalición se hace con la hegemonía de la izquierda en España, con el 25,6% de los electores y entre 88 y 92 diputados. Nadie puede dudar que la apuesta por la unión electoral de Pablo Iglesias y Alberto Garzón es un éxito, aunque si miras con detenimiento los datos el ascenso electoral de la formación morada se produce sobre todo por las subidas de las confluencias en sus respectivos territorios.

El sorpasso pues toma cuerpo y tanto el PP como el PSOE pueden tener motivos de intranquilidad porque «el tsunami de Pablo Iglesias está ahogando a Pedro Sánchez y deja Rajoy con el agua al cuello» tal como resumía ayer un confidencial lo que está ocurriendo.

El mismo experto en comunicación política al ser preguntado por el fenómeno Podemos decía, sin más, que Pablo Iglesias es el talento político más importante de este país, porque sabe manejar los tiempos como nadie y, sobre todo, domina el marketing en un momento en el que es mucho más importante el envoltorio que lleva un producto, que el contenido en sí.

El experto insistía que, hoy por hoy, su gran punto débil es que cuando se le aprietan las clavijas, se le ve el plumero e incurre en contradicciones ideológicas y asoma una suerte de autoritarismo en su reacción.

En cuanto al PP aunque sigue ganando las elecciones no supera su marca en escaños del 20 de diciembre y de hecho según la encuesta puede llegar a perder hasta cinco diputados aunque incrementa el número de votos.

Si esto se suma el estancamiento de Ciudadanos, que sería su aliado natural, el panorama que se presenta en la próxima cita electoral es muy similar al de el pasado diciembre.

Ni la suma por la derecha ni por la izquierda conseguiría mayoría suficiente para formar gobierno y por lo tanto vuelve a salir a la palestra el concepto de gran coalición, bien por la suma, bien por una abstención de los socialistas con el PP, cosa que en Ferraz se sigue descartando.

El otro escenario, el de un Podemos-PSOE se llevaría por delante al partido del puño y la rosa cosa que reconocen abiertamente en todos en el círculo más próximos a Pedro Sánchez. Así pues, habrá que esperar y ver qué decide ese 33% de indecisos que según el CIS, todavía no sabe a quién votará o no lo quiere decir.

Todos los analistas coinciden en que si hay voto oculto y vergonzante es el del bipartidismo.

Si los encuestados no dicen que votan al PP es porque están avergonzados por el casos de corrupción y si niegan que votan al PSOE es porque se sienten decepcionados también por la corrupción, por las divisiones internas y la falta de liderazgo. En esta encrucijada España es ingobernable.

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