Salvador Sostres

«Lo único novedoso del debate electoral es que haya una salida de tono como un insulto de Sánchez»

"Lo único novedoso del debate electoral es que haya una salida de tono como un insulto de Sánchez"
Salvador Sostres. PD

Salvador Sostres reniega del debate del próximo 13 de junio de 2016 y considera que lo que se va a poder ver por televisión va a ser otra pantomima infumable:

El debate es la parte más cursi de esta campaña, porque sabemos de memoria lo que van a decirnos los cuatro. El debate, ¿qué debate? Lo único novedoso, si lo hay, será un error garrafal que cometa alguno o una salida de tono como el insulto de Pedro Sánchez en la última de estas farsas.

Los que dicen que los debates son la esencia de la democracia no quiero ni imaginar el concepto que tienen de la democracia, ni para qué la usarían si pudieran. Los debates de candidatos son una impostación de principio a fin en la que todo el mundo finge y miente, e intenta ridiculizar al oponente.

Se pregunta:

¿Qué democracia? ¿Qué ideas? El drama de España es que los partidos estructurados administraron la bonanza con demasiada mediocridad y hoy son tan débiles en credibilidad y en honorabilidad que los nuevos populismos se sienten fuertes para atacarlos, herirlos e incluso suplantarlos. Sin embargo, que algunos de los reproches de Ciudadanos o Podemos sean justos no significa que su populismo no sea mucho peor que los desperfectos que pretenden remendar.

En el debate del lunes, PP y PSOE negarán inútilmente su parte miserable; Albert Rivera continuará mirándose en el espejo, en su narcisismo interminable; y Pablo Iglesias prometerá regeneración cuando es la caspa totalitaria del chavismo y su proyecto es tan antiguo y dañino como cualquier totalitarismo.

¿Para qué el debate del lunes, si todos sabemos cómo vamos a engañarnos? ¿Para qué la cínica apelación a la democracia si los votantes españoles no paran de equivocarse, en su inmadurez y su desagradecimiento, tan tristemente propios de los países infinitamente subvencionados?

Y remata:

La relación en España entre representantes y representados es de una gran vulgaridad, porque los líderes acostumbraron al pueblo a decirle lo que quería oír; y el pueblo, como cualquier chantajista, llama cada día para exigir más.

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Autor

Juan Velarde

Delegado de la filial de Periodista Digital en el Archipiélago, Canarias8. Actualmente es redactor en Madrid en Periodista Digital.

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