David Gistau

«Dan ganas de votar en contra de Rajoy para ayudarlo a llegar al campo y a las alcachofas»

"Dan ganas de votar en contra de Rajoy para ayudarlo a llegar al campo y a las alcachofas"
David Gistau. PD

David Gistau cree que Mariano Rajoy no estuvo muy acertado con lo de que sueña con estar en un campo cultivando alcachofas:

Me gusta imaginar que las jefaturas y los pasos por la historia terminan en Yuste. La idea de «irse del siglo» cuando a uno lo acecha el agotamiento requiere de una solemnidad y de una soledad como las que es posible evocar en Yuste a pesar de los autobuses de los turistas. Anchoas, cerveza y atardeceres lentos. El último de nuestros reyes que abdicó, una vez liberado, no hizo sino viajar para abarcar restaurantes y plazas de toros en un epílogo trepidante que daría para un libro de viajes titulado «La Grande Bouffe». Es elogiable el vigor, el afán de apurar la vida. Pero existe una elegancia distinta en el repliegue del hombre que, por decisión propia, se va como desmontado hasta caber en los límites de una celda monacal.

Recuerda que:

La saga de «El padrino» sugirió que, a diferencia de los reyes, los jefes menores anhelan un descanso hortofrutícola. Se recogen en una huerta. Mueren desplomándose sobre los tomates. Sospecho que, entre las encuestas, los liderazgos emergentes y lo poco que lo aprecia su propio electorado, a Mariano Rajoy le ha sobrevenido de repente una certeza de finitud que es la que lo tiene diciendo que se quiere ir a vivir al campo y emocionándose en una plantación de alcachofas: el augurio de la huerta final, ya que verse en Yuste sería un atrevimiento jerárquico en términos de historia. Cuando estuvo en este mismo trance, Zapatero soltó una cursilada tremenda y habló de convertirse en perito en nubes, o algo así, oficio que, por la horizontalidad del observador y el poco cuidado que las nubes exigen comparadas con las alcachofas, parece el adecuado para alguien que ya trabajó y ansía vaguear.

Supongo que, con su «canto» pastoral, Rajoy sólo pretendió trabajarse el electorado del campo, el más conservador, el menos experimental, ya que a los hipsters urbanitas y a los modernos en general los tiene perdidos irremisiblemente: y esto por más que a Rivera le hagan contrapeso Casado y Andrea Levy, que acudió a su debate con una acertadísima camisa vaquera. Comprendo a Rajoy, pero el hombre más viejo de cuantos compiten en estas elecciones no puede enfrentarse al dinamismo y la ambición de sus adversarios diciendo que fantasea con la posibilidad de irse a vivir al campo y que lo emocionan las alcachofas. Dan ganas de votar en su contra sólo para liberarlo, para practicarle una eutanasia profesional y ayudarlo a llegar al campo y a las alcachofas, a «irse del siglo», que es lo que en realidad está suplicando aunque él no siempre se dé cuenta. Rajoy se quiere ir al campo. Más de cuatro millones de votantes del PP que dejaron de confiar en su partido y en su líder quieren que Rajoy se vaya al campo. Al final va a resultar que el atasco de la «ingobernabilidad» española se soluciona comprando en un herbolario semillas de alcachofa, suponiendo que las alcachofas tengan semilla, que ni idea, porque de las alcachofas sólo sé que me gusta cómo las sirven fritas en Roma.

Autor

Juan Velarde

Delegado de la filial de Periodista Digital en el Archipiélago, Canarias8. Actualmente es redactor en Madrid en Periodista Digital.

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