Manuel del Rosal García

Espejo público

Espejo público
Manuel del Rosal García. PD

El espejo refleja en su superficie la imagen de las personas que se miran en él. Si pudiéramos poner a un país entero frente a un espejo, este nos devolvería la imagen de la sociedad de ese país.

En la sociedad de cualquier país hay personas que marcan pautas y establecen comportamientos que mimetizan los ciudadanos. Sus palabras y sus hechos indudablemente influencian a los ciudadanos porque muchos de ellos se miran en el espejo de esas personas. En muchas ocasiones el nivel de formación, cultural, educativo y de madurez de una sociedad viene establecido por el nivel de esas personas influyentes porque ellas son los modelos a seguir.

Estas personas, por lo tanto, deberían ser muy cuidadosas a la hora de hablar y hacer. Son los políticos, los intelectuales, los empresarios, los educadores, los periodistas, los deportistas de élite los que en muchísimas ocasiones pueden influir negativa o positivamente en la sociedad de la que forman parte importante.

Espejo Público es un programa de televisión que dirige la periodista Susana Griso. El otro día esta señora hizo en comentario sobre Pedro Sánchez que llegó a todos los ciudadanos, pues no en vano ella se expresa en el medio que a más ciudadanos llega y que más influye en ellos: la televisión.

El comentario fue un comentario vacío, banal, frívolo y, además, inútil a la hora de valorar las cualidades de quien se postula para presidente de gobierno, pero tiene una perversión en sí mismo: dar la impresión a la ciudadanía que se valoran más las cualidades físicas del candidato que sus cualidades intelectuales y sus capacidades. Los españoles somos muy inclinados a votar por el continente más que por el contenido, y solo hace falta que desde los medios se de valor a lo carece de él. El comentario fu este: «Nadie lleva mejor los vaqueros que Pedro Sánchez.

¿Estamos de acuerdo? Tiene un culito que quitando el de Eduardo Noriega…» La señora Griso es una persona influyente, sabe que sus opiniones y comentarios son muy seguidos, es por eso por lo que debería ser muy cuidadosa al expresarse, pues hay muchísimas personas que se miran en su Espejo Público.

En otro orden de cosas, ese comentario no ha hecho que las feministas, esas señoras ten preocupadas por el machismo, abran sus bocas. Las feministas, fieles a su postura sectaria e intransigente con respecto al machismo, callan cuando el comentario ofensivo lo ha dicho una mujer hacia un hombre. ¿Se imaginan que el comentario lo hubiera hecho un periodista varon sobre una mujer dedicada a la política? En el año 2010, el entonces alcalde de Valladolid, señor Javier León de la Riva hizo el siguiente comentario sobre Leire Pajín: «Cada vez que veo los morritos de Leire Pajín pienso en lo mismo» Comentario a todas luces soez, tan soez como el de la señora Griso a Pedro Sánchez. El señor León de la Riva se escapó de milagro de ser quemado vivo en la hoguera. Las voces que se levantaron desde las bocas de las feministas llegaron hasta la estratosfera por arriba y hasta los infiernos por abajo.

Todos, pero más que nadie las personas influyentes, deberían medir sus palabras; no deben olvidar que ellas, en muchas ocasiones son el espejo en el que se mira la sociedad y para que el espejo nos muestre clara y nítidamente la imagen que en él buscamos ha de estar muy limpio y pulido.

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