Andrés Aberasturi

España es hoy una sociedad enferma que necesita medicamentos para su recuperación urgente

Si se cumplen en parte o en todo las encuestas y si cumple en parte o en todo lo anunciado por los partidos políticos, España seguirá sin gobierno y habrá que convocar nuevas elecciones ante el pasmo de los propios españoles, la incertidumbre de los mercados y el miedo de Europa amenazada ahora, además de con el dichoso Brexit, por el incierto futuro de su cuarta potencia económica, nosotros.

No sé ya a estas alturas si todo eso resulta preocupante o los chistes nos han superado frivolizando una realidad compleja y trágica como es la de mantener al país con todos sus problemas y aún dentro de la crisis, sin un gobierno y esta situación tenga más que ver -yo creo- con problemas personales y partidistas que con ideologías concretas.

Alguien debe ceder porque estamos hartos de oír que aquí no hay líneas rojas por parte de nadie cuando la realidad es otra. Que Ciudadanos se obsesione en hacer desaparecer a Rajoy como único mal del Partido Popular para así abrir una remota posibilidad de pactos, resulta bastante incomprensible cuando resulta que Rajoy -si todo sale según lo provisto- va a ser el ganador una vez más las elecciones y el PP no se caracteriza precisamente por la autocrítica interna.

Pero a Rivera -que es la cuarta fuerza- le ha dado por ahí y si no cede, todo será más complicado. También podría ceder Rajoy pero, objetivamente, al margen de fobias y filias, es más que lógico que quién gana las elecciones no se pliegue a las exigencias de quien queda cuarto y tampoco asegura nada.

¿Cederá Sánchez entonces para que gobierne la lista más votada aunque sea con su abstención? Ni lo hará ni si lo hiciera sería suficiente si Ciudadanos no cambia de criterio. Pero es que no lo puede hacer.

Sánchez tiene los días contados al frente del PSOE y cada vez serán menos si se ve superado por Unidos Podemos. Llevar al más que centenario partido a una tercera posición sería ya culminar el fracaso total. Pero sea segundo o tercero, ya ha dejado claro que de ninguna forma apoyará al PP que es el partido del que todos huyen.

La única salida que le queda al PSOE es aceptar las imposiciones de Pablo Iglesias que, es verdad, ha suavizado su discurso aunque no estoy tan seguro de sus ideas. Pero en el PSOE saben que acercarse a Podemos, y mucho más desde la inferioridad, sería un desastre histórico para la socialdemocracia y posiblemente el casi final del partido durante muchos años.

España es hoy una sociedad enferma que necesita medicamentos para su recuperación urgente pero resulta que esos medicamentos son incompatibles entre sí y no parece que ninguno de los que ofrecen las recetas de sus ungüentos esté por la labor de reunirse y ceder.

Ciudadanos quiere jugar ese papel pero está claro que si lo primero que pide es que se vaya Rajoy, el juego es inútil.

No soy nada optimista; Podemos no va a sacrificar nada ni a ceder más allá de lo justo -que es poco- porque se puede permitir ese lujo, un lujo que tal vez no se vuelva a repetir pero que hoy por hoy está ahí y es incuestionable.

¿Quién va a ceder para evitar unas nuevas elecciones? Esa es la pregunta a unos partidos que no tienen la mínima vocación de mártires. La única posibilidad que parece lejanamente real es esta última: PSOE con Unidos Podemos o al revés. Pero no va a ser fácil, nada fácil.

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