Eleonora Bruzual

La horda roja contra Almagro

La flatulenta canciller, Delcy Rodríguez, dijo el pasado martes que Venezuela es víctima de una campaña de hostigamiento internacional y arremetió contra Almagro

La horda roja contra Almagro
La periodista Eleonora Bruzual. PD

10 años de Insulza en la OEA (2005 y 2015) acostumbraron a la horda castrochavista a sentir ese organismo continental como suyo.

 

La Cuba castrista aunque aparentemente fuera de ella, logró manejarla y con el dinero de Venezuela, infinitamente abundante dada la bonanza petrolera, comprar conciencias y sobornar países a los que plegarse a los designios de los tiranos Castro y del tropero de la chequera millonaria resultaba una especie de premio gordo de una lotería que apareció sin mucho buscarla.

La izquierda latinoamericana envalentonada por la resurrección del castrocomunismo y la aparición de Hugo Chávez el «Muchacho rico» que dos viejos babosos tomaron como su heredero se movilizaron en masa porque era la oportunidad única de tomar el poder ya no con balas y sí con dólares que sin el menor recato robaron a Venezuela.

Con plata Insulza comenzó a verse como el gran candidato y Brasil ya con dos años de Lula en la presidencia, pasó a ser el «Jefe de Campaña» del chileno que representaba para toda la banda el tipo perfecto primero para vengar la expulsión de la tiranía cubana del organismo y segundo para comenzar ese bien pensado plan de hacerse de instituciones tradicionales e instituciones nuevas que permitieran consolidar el gran plan de una América roja y dos países -Estados Unidos y Canadá- contra las cuerdas en un pugilato donde jueces y público ignoraron la sindéresis.

Ya la OEA venía mostrando el sesgó de sus directivos, solo con recordar a Cesar Gaviria, Secretario General desde 1994 a 2004, recordar su complacencia a dúo con Jimmy Carter, durante los difíciles momentos vividos en Venezuela entre noviembre de 2002 y mayo de 2003 y su absoluta parcialidad con Hugo Chávez en detrimento de la oposición política, justo en aquel revocatorio que se realizó el 15 de agosto del 2004 para removerlo de la Presidencia de Venezuela y que resultó preñado de irregularidades, abuso de poder, siembra de miedo entre los firmantes, etc. etc.

Demasiados años de secretarios complacientes en la OEA, tanto que la famosa Lista Tascón, verdadero inventario de adversarios que hasta la fecha ha servido para acosar, perseguir y excluir a millones de venezolanos, jamás quitó el sueño a Gaviria, aunque después de más de 10 años haya asumido una posición opositora dura contra Nicolás Maduro, el desastroso enterrador de los escombros dejados como país por Chávez. Demasiada memoria -por gracia de Dios- que me impide olvidar aquella «Mesa de Negociación y Acuerdos» ménage à trois entre Chávez, César Gaviria y Jimmy Carter.

Demasiados años conociendo del suertudo resultado del plan castrochavista para anular la Organización de Estados Americanos (OEA) y sus objetivos de fortalecer la paz, la seguridad y consolidar la democracia, promover los derechos humanos, apoyar el desarrollo social y económico y el crecimiento sostenible en los países del continente americano.

Demasiados años para que nos sorprenda hoy esta arremetida en patota contra Luis Almagro un hombre de la izquierda pero no de la pandilla de facinerosos que avalan, apuntalan y gozan la tragedia venezolana porque aun muriendo de hambre su pueblo, quedan negocios por hacer y ollas por raspar y allí están, prestos a cualquier apoyo con la pregunta de rigor: ¿Cuánto hay pa’eso?

No importa que mueran de mengua niños y adultos en un país cuyas arcas fueron literalmente saqueadas por el chavismo ladrón y asesino. No importa que se siga dando dinero a la tiranía que impera en Cuba desde hace más de 57 años y a cualquier otro chulo que sonría mientras Venezuela agoniza.

No importa que en esa Constitución del año 1999, existan artículos que sustentan el clamoroso deseo de la gran mayoría de los venezolanos. Importa sí que Luis Almagro se haga defensor y garante del Artículo 72 que acota: «Todos los cargos y magistraturas de elección popular son revocables.

Transcurrida la mitad del período para el cual fue elegido el funcionario o funcionaria, un número no menor del veinte por ciento de los electores o electoras inscritos en la correspondiente circunscripción podrá solicitar la convocatoria de un referendo para revocar su mandato».

La flatulenta canciller, Delcy Rodríguez, dijo el pasado martes que Venezuela es víctima de una campaña de hostigamiento internacional y arremetió contra Almagro. Lo quieren tan insulso y light como sus predecesores.

La flatulenta canciller moviliza a sus chulos complacientes y a sus jornaleros, pero la dignidad y el coraje de Luis Almagro resultó a prueba de hampones rojos.

ebruzual@gmail.com / @eleonorabruzual

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