Esther Esteban

26-J, testosterona, pactos y la que se avecina, vecina

Ayer mismo acompañé a mi hija Itziar a votar por correo porque no podrá ir a su colegio electoral el domingo. Tuvimos que esperar un buen rato en la una oficina de Correos situada de un barrio popular de Madrid. Le dieron el número 423 y la cola era larga.

Casi todo el mundo comentaba su voto sin ningún problema, y la mayoría de las apelaciones eran al voto útil tanto de izquierdas como de derechas. La mayor queja era además de por la repetición de elecciones, por la cantidad de papel desperdiciado y la opinión casi unánime de los allí presentes es que unas tercera convocatoria electoral además de intolerable por el gasto y el insufrible raca raca de la campaña, dejarían a nuestros políticos por el suelo.

Todos querían que hubiera pactos, incluso entre los ideológicamente diferentes ¡qué se unan como quieran y hagan los pactos que crean convenientes, pero que arreglen los problemas del país! comentaban muchos sin que allí se observara acritud alguna entre los votantes de diferentes opciones políticas. Claro como allí no había cámaras ni micrófonos, la gente se expresaba libremente sin complejos de ningún tipo y repartían estopa a todos los políticos sin excepción.

Es verdad que en estos últimos días han aumentado las apelaciones al voto útil y ha habido una inevitable polarización de la campaña, lo que no significa necesariamente que eso se reproduzca finalmente en la sociedad.

Casi todos los periódicos han coincidido en que PP y Podemos han intentado presentarse como los auténticos y verdaderos adversarios entre sí, advirtiendo que parte de los votos del PSOE y Ciudadanos, si finalmente son tercera y cuarta fuerza, se perderá en algunas circunscripciones clave.

Este tipo de estrategias y la apelación al voto del miedo son normales siempre en las horas previas a las citas electorales y mientras no haya juego sucio las cosas, en mi opinión, están dentro de lo razonable.

Cada partido está en su derecho de convencer al electorado con los razonamientos que le parezcan más convincentes sean con vídeos de las guerras de las galaxias o con otros donde la gente pone una sonrisa de oreja a oreja a las situaciones más lamentables.

El otro día Xavier Vidal-Folch escribía que «el discurso polarizado gana espacio retórico. Y expande su mantra: resumido, o gobierna el PP (como sea) o gobierna Podemos (como fuese). Viva la resurrección de la pintoresca pinza entre los dos extremos, que inventaron personajes tan entrañables como Josemari Aznar y Julio Anguita.

«Si las encuestas aciertan -señalaba- pueden darse distintos escenarios»: pactos de Gobierno, acuerdos de legislatura o media legislatura; pactos de Estado entre todos los principales actores (los cuatro y grupos nacionalistas); apertura a nuevas caras en el sottogoverno. De todas ellas, la principal -aunque no despierte morbo- es un corto abanico de amplios pactos de Estado: para la política presupuestaria focalizada en el asunto del déficit ante los socios de la UE; la cuestión territorial/Cataluña; la reforma de la Constitución; educación y servicios sociales. Se necesitan. Urgen.

«Estoy completamente de acuerdo con el análisis que hace mi colega, de la urgencia de desarrollar distintas formas de pacto, pero el asunto es que los actores de esta obra no parece que están por la labor de consensuar un guión para que haya una puesta en escena. Aquí sobra testosterona individual y partidista y no solo porque se pretenda una polarización, que eso podría ser una cuestión superable, sino porque todos se creen los reyes del mambo y se sitúan de uno u otro modo por encima de lo que ya han dicho las urnas y ahora parece que van a repetir.

En la oficina de Correos de ese popular barrio de Madrid la gente que iba a votar contaba sus historias y aunque cada situación personal era un mundo eran capaces de ponerse de acuerdo en lo esencial: el trabajo, la educación, la sanidad, las pensiones, los servicios sociales y en definitiva en las cosas de comer y con esas…. no se juega. Si los políticos siguen sin leer este mensaje mal vamos …

CONTRIBUYE CON PERIODISTA DIGITAL

QUEREMOS SEGUIR SIENDO UN MEDIO DE COMUNICACIÓN LIBRE

Buscamos personas comprometidas que nos apoyen

COLABORA

Lo más leído