Benjamín López

La sonrisa de Podemos se vuelve llanto con el mayor fracaso electoral del 26-J

El populismo fue el gran derrotado de la noche

La sonrisa de Podemos se vuelve llanto con el mayor fracaso electoral del 26-J
Benjamín López. PD

Sus expectativas eran tan altas que su resultado, idéntico al de diciembre en escaños a pesar de sumar a IU, se puede calificar de fracaso

Los resultados en política hay que medirlos muchas veces, casi siempre, en función de las expectativas creadas. Por eso la victoria del PP en diciembre fue amarga; por eso los 85 escaños de Sánchez este domingo no han sido un cataclismo y por eso también los 71 escaños de Unidos Podemos son un batacazo descomunal.

Y es que, recordemos, que Pablo Iglesias ya había vendido la piel del oso antes de matarla; mucho antes. Dio por hecho el ‘sorpasso’, humilló al PSOE en público y llegó a verse por momentos en la Moncloa.

Quizás ese triunfalismo, fundamentado en unas encuestas que han fracasado de manera estrepitosa, sirvió para movilizar aún más a los votantes del PP. El miedo al populismo, el terror al comunismo por parte de una España moderada ha llevado a muchos a las urnas, espoleados por la euforia de Iglesias.

Y en buena medida ese triunfalismo también ha movilizado a los votantes del PSOE que han logrado salvar algún mueble del desastre con un resultado mejor de lo pronosticado aunque nefasto si se mira con objetividad.

La realidad ha sido otra muy diferente. Es lo que tiene la democracia. Al final no sólo no llegará a la Moncloa sino que ha perdido 1.200.000 votos, más de lo que supuestamente le iba a aportar Izquierda Unida. Imaginemos el descalabro que se hubiera pegado el de la gente de abajo si llega a comparecer en estos comicios sin las tropas de IU a su lado.

Los ‘podemitas’ no podían ni disimular su decepción. El radicalismo se paga y, salvo en Cataluña donde hay otro componente a tener en cuenta como es el nacionalismo, han caído allí donde gobiernan. Cuanto más se les conoce menos se les vota. Hasta tal punto ha llegado el desastre morado que ni siquiera ha conseguido superar a un PSOE en las cotas más bajas de su historia. Todo un chasco se mire como se mire porque, para más inri, la suma de Podemos con el Partido Socialista está a 14 escaños del bloque PP-C´s.

Y eso es muy importante porque prácticamente les cierra cualquier paso hacia la Moncloa. No hay manera de sumar por la izquierda salvo que los socialistas estén dispuestos a pactar con nacionalistas, proetarras y demás fauna. Parece que Podemos ha tocado techo electoral.

Se antoja muy difícil que si no lo han sido ahora lleguen a ser alguna vez a ser la fuerza hegemónica de la izquierda. Más bien, si el PSOE sabe regenerarse, vuelve a la moderación y no hace tonterías, todo indica que los populistas-chavistas-comunistas irán retrocediendo en el futuro.

Este domingo, el «sí se puede» que corean tanto los ‘podemitas’ se volvió a escuchar alto y claro, pero fue en la calle Génova para jalear la victoria del PP. España está de enhorabuena. Y no sólo por la victoria ‘popular’ sino por la derrota de Iglesias. No se puede engañar a todo el mundo todo el tiempo.

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