Rosa Villacastin

Divorcio a tres bandas: PP-PSOE-Cs

Que los resultados del pasado 26J han dejado a la mayoría de los partidos sumidos en el desconcierto es tan evidente que algunos como Unidos Podemos ni siquiera disimulan la grieta que se ha abierto en sus filas. Una guerra soterrada que nadie sabe cómo va a terminar porque como dice un amigo mío: las victorias tienen muchos padres, los fracasos ninguno. En este caso la perplejidad de los resultados es mayor debido a las buenas expectativas que les daban las encuestas, incluida la del CIS, que auguraban el descenso del PSOE a los infiernos, mientras que UP se alzaba con la segunda plaza. Una aventura que se dio de bruces con una realidad que por lo que se ve nadie en la coalición de Pablo Iglesias había contemplado, pese a su aparente escepticismo cuando se les mencionaba el «sorpasso».

Pero siendo esto muy importante, ya que los ciudadanos se han pronunciado claramente en contra del bipartidismo, lo que empieza ahora es el clásico baile de parejas. Declaraciones interesadas de unos y otros para marcar territorio ante las ofertas que Rajoy les pueda hacer teniendo en cuenta que sus 137 diputados no son suficientes para gobernar sin tener que sudar la camiseta cada día en el Congreso de los Diputados, no así en el Senado donde han obtenido una amplia mayoría que les permite un juego endiablado: paralizar cualquier Ley que llegue a la Cámara Alta.

Si hiciéramos caso de las declaraciones de Pedro Sánchez y de Albert Rivera, nos encontraríamos ante un divorcio enconado, una situación más difícil de la que les obligó a convocar nuevas elecciones. Ya que tanto PSOE como Cs se negarían en rotundo a pactar con el PP de Rajoy, no así con cualquier otro líder de su partido. La razón es bien sencilla, ambos han personalizado en el presidente en funciones la corrupción que anega su partido, y que en contra de lo que algunos tele predicadores vocean no ha desaparecido por más que hayan sido bendecidos por miles de ciudadanos que ante la posibilidad de que Iglesias se alzara con el poder, optaron por volver de nuevo a la casa del padre.

Y sin embargo la situación del país, de la propia Comunidad Económica Europea después del «brexi», aconseja que esos mismos partidos pongan el contador a cero, se olviden de sus propias frustraciones y empiecen a negociar con el PP, sin que eso suponga un suicidio para el PSOE.

Es opinión generalizada que urge la formación de un gobierno estable, un gobierno que haga frente a los muchos retos y dificultades que tenemos los españoles, lo que en modo alguno quiere decir que el apoyo a Rajoy le salga gratis. Todo lo contrario, es el momento de obligarle a pactar políticas que nos afectan a todos, tanto en Sanidad como en Educación, sin olvidar la Reforma Laboral, la Ley Mordaza, y por supuesto la situación de Cataluña, de la que parece que todos se han olvidado pero que sigue ahí, enquistada, rotos todos los canales del diálogo, con el grave riesgo que eso supone no solo para los catalanes también para el resto de la nación.

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