Manuel del Rosal García

“Tié q’habé gente pa’to» o la Fauna Ibérica

“Tié q'habé gente pa'to" o la Fauna Ibérica
Manuel del Rosal García. PD

Cuando le presentaron al famoso torero Rafael el Gallo a José Ortega y Gasset, aquel preguntó a qué se dedicaba. «Filo…que, ¿ezo qué e?» expresó asombrado Rafael al decirle que era filósofo. Se lo explicaron y entonces dijo la famosa frase: «Tié q’habe gente pa’tó».

Pues sí, hay gente para todo. Fíjense que hay una familia de mujeres que viven de sus culos, unos culos enormes que asoman siempre a las redes sociales cuando ellas necesitan promoción.

También tenemos a una chica cantante que para vivir y estar en el candelero siempre tiene la lengua fuera como si la boca fuera un mal refugio para ella.

También están los que viven de anunciar de tiempo en tiempo que se casan o se separan como el que cambia de calcetines cuando ya están algo pasados. Los hay que viven de blogueros explicando en su blog las distinta y últimas posturas más eficientes para practicar sexo, mientras ellos/as no se comen una rosca.

No digamos de los que nos explican el mapa erógeno del cuerpo femenino o masculino. No podemos olvidar a quienes viven de vender sus intimidades como por ejemplo el nacimiento de su hijo, su bautizo, su comunión y, si se puede, hasta su boda. Los hay que, llenos de vanidad y a edades ya provectas, anuncian que se han enamorado perdidamente de una mujer o un hombre (según) en edad aún más provecta que la suya, para a continuación vender la exclusiva de su amor a las revistas rosas. En las cadenas de televisión gentes del común muestran sin el mínimo rubor sus miserias físicas y morales por un puñado de euros.

Los hay que viven de mentir continuamente, falsear datos, manipular y hacer promesas incumplibles – se pueden imaginar quienes son – Recordemos a los que viven de dilapidar lo que sus padres atesoraron, los que mediante subterfugios consiguen una pensión por incapacidad, los que para resituarse en el mundo del espectáculo anuncian su nuevo novio o novia (según), los que meten la mano en las cuentas públicas, los que dormitan en el Congreso y en el Senado y que nada, absolutamente nada aportan al país.

Barbudos y no barbudos que, escondiéndose tras la siglas sindicales, viven a costa de los obreros a los que dicen defender, los que como mercenarios ponen sus títulos académicos al servicio de los poderosos, los del mundo verde y pacifista que no dan un palo al agua, los okupas adoptados por alcaldesas, los inventores de ONGs en las que el dinero toma caminos distintos a los que estaba destinado, los familiares y amigos colocados por el nepotismo en empresas y en cargos absolutamente inútiles, los que se tiran años y años con becas de estudios para que no estudien, los hijos que viven a costa de sus padres, los nietos que viven a costa de sus abuelos, los que proclaman las bondades de dietas famélicas, los que basan sus vidas en provocar muertes de inocentes antes de nacidos, los que espumean por la boca predicando el amor a las ballenas mientras le importa una mierda sus semejantes, los de las conferencias sobre la próxima edad del hielo, los de las conferencias sobre la del deshielo, los predicadores del cambio climático que mientras predican vigilan sus acciones en las empresas químicas, sin olvidar los del chollo interminable de los extraterrestres, cuando los extraterrestres- si los hubiera y tuvieran un mínimo de inteligencia – ni se les ocurriría tomar tierra en este mundo de desigualdad e injusticia. Los que son como las ratas de las alcantarillas, pues viven de la corrupción más abyecta que emana las letrinas donde viven.

Los traficantes de droga y los de la explotación sexual y los pederastas merecen un capítulo aparte. Es infinito, el número de ejemplares a los que podríamos llamar «gente para todo», es infinito y su variedad impensable. Últimamente han aparecido nuevos ejemplares de pa’tó». El general que al no ser votado echa la culpa a los electores sin ética mientras él moja gratis su ética en las aguas mallorquinas.

El populista de las sonrisas de un país que ha expuesto a sus bases los doce puntos causantes de su derrota, para que los analicen porque no puede entender que él, el sumun de la perfección, haya sido derrotado. El secretario del PSOE reconcomido de odio que insiste – ¡¡con 52 escaños menos que Rajoy!! – en sus NO, NO Y NO sempiternos. El chaval Rivera que va a volver locos a sus electores de tantos bandazos bipolares que está dando.

El izquierdoso Garzón que ha vendido su partido a Podemos y que – ¡¡seguro!! – acabará echando la culpa del sopapo que se ha pegado al «heteropatriarcado». Los de los semáforos paritarios como solución a la desigualdad de la mujer.

Las del sangrado libre y malfolladas, las de ¡somos putas! Y asaltantes de capillas, la alcaldesa que tiene ocupada Barcelona por los manteros y los okupas, la otra alcaldesa que subvenciona el Ramadán y el orgullo (¿orgullo de qué?) Gay, mientras fulmina a los católicos. Un presentador de la «Secta» que conduce un programa llamado Al rojo vivo, pero que se ha quedado al rojo muerto y otro presentador de la Cuatro al que se le nota hasta en la mirada que está al servicio de su amo.

Cuando el Gallo dijo «Tié q’habé gente pa’tó» ni se imaginaba la cantidad de gente que hay para cualquier cosa.
Manuel del Rosal García

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