Alfonso Rojo

Tontos de catálogo

Tontos de catálogo
Alfonso Rojo, director de Periodista Digital S.L. PD

Ha pasado una semana del 26-J y alguno sigue como si lo hubiera atropellado el autobús.

Pablo Iglesias y sus compinches, que a estas horas estaban el pasado domingo repartiéndose ministerios y dando por seguro que al día siguiente camparían a sus anchas por los salones de La Moncloa, siguen ‘grogui’.

Se les ha quedado cara de tontos de catálogo y no es para menos, porque no se van a ver en otra como esta. Tiene el de la coleta un ego tan desaforado y le han dorado tanto la píldora los periodistas, que todavía no entiende qué España no es sólo Twitter y que en política se juega también fuera de los platós de televisión.

Si no se produce un cataclismo planetario o el PSOE se empecina en suicidarse, lo lógico es que de aquí en adelante los podemitas vayan hacia abajo, para terminar ocupando el espacio donde históricamente se ha situado Izquierda Unida.

Con otras caras, un estilo más moderno, toques de ecologismo, hablando de sexo, muchos besos y todavía más demagogia, pero ahí.

Lo de los socialistas de toda la vida es distinto. La nueva pérdida de escaños se ha visto compensada por la narcótica sensación de alivio que les generó, contra pronóstico, esquivar el ‘sorpasso’ y quedar segundos.

Están todavía como quien resbala al borde del precipicio, consigue aferrarse a una rama y tras colgar en el vacío un buen rato, es rescatado, pero en breve deberán hacer frente a la inevitable decapitación de Pedro Sánchez.

Sea quien sea el nuevo líder, parece claro que optarán por una oposición frontal a Mariano Rajoy, así que ya nos podemos ir preparando para una legislatura en la que PSOE y Podemos competirán por ver quien ataca con mayor ferocidad al Gobierno.

Con ese panorama, lo lógico es que Albert Rivera se deje de pamplinas, asuma que Ciudadanos no tiene hueco en el equipo opositor y opte por convertirse en el catalizador de esas reformas que necesita España.

Si para ello debe entrar en el Gabinete, que se incopore, porque la gente no le perdonará que se ponga de perfil

El PP, donde muchos deben estar pellizcándose con esos 137 diputados logrados contra pronóstico, corre el riesgo de abotargarse en la autocomplacencia.

Ni Rajoy ni los populares llevan en sus genes la pulsión del cambio y a menos que sientan presión, van a seguir a lo suyo. Hace falta que alguien le meta un cohete donde la espalda pierde su casto nombre.

ALFONSO ROJO

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