Cayetano González

El Gobierno de España y la difícil decisión del PSOE

Es lo que a veces tiene la política. Cuando has cosechado los peores resultados de tu historia -que eso han sido los 85 diputados obtenidos por el PSOE de Pedro Sánchez el pasado 26-J- sin embargo, la aritmética parlamentaria te endosa la responsabilidad de permitir o no, dependiendo del sentido de tu voto en la sesión de investidura, la formación de un gobierno liderado por la fuerza política y por el candidato, el PP de Rajoy, que te ha sacado 52 escaños y 2,5 millones de votos de diferencia.

Será en los próximos días cuando la dirección del PSOE tenga que tomar una decisión que sea cual sea, tendrá un carácter trascendente e importante para el futuro no sólo de los propios socialistas sino del País.

Tienen razón los dirigentes socialistas cuando en los días posteriores a las elecciones se han quejado del hecho de que el foco de atención informativa se haya puesto sobre ellos en mayor proporción que sobre el partido ganador que es a quien corresponde mover ficha para la conformación del próximo gobierno.

Pero como decía antes, la aritmética parlamentaria, como consecuencia de los resultados electorales, no entiende de esas sutilezas y el hecho cierto es que o el PSOE se abstiene en la votación de investidura de Rajoy, o este tendrá muy complicado ser Presidente del Gobierno. Por lo tanto, el dilema socialista a día de hoy es ese: facilitar con su abstención la investidura del candidato popular o correr el riesgo de ir a unas terceras elecciones.

Porque es perfectamente entendible que el PSOE no contemple, le ofrezcan lo que le ofrezcan, un gobierno de gran coalición con el PP. Tras tener, repito, los peores resultados de su historia, lo que dicta el sentido común es irse a la oposición y desde ese lugar, reconstruir con tiempo el proyecto político e ideológico que ha gobernado en España durante veintiuno de los treinta y nueve años transcurridos desde las primera elecciones democráticas en 1977.

Y como resultaría descabellado la hipótesis de que tras una supuesta fallida investidura de Rajoy, el PSOE intentara un gobierno con Podemos y los independentistas catalanes de ERC y CIU, la única decisión importante que tiene que tomar en los próximos días es: o abstenerse para facilitar la investidura de Rajoy y a continuación irse a la oposición, o jugar con el fuego de unas terceras elecciones dentro de unos meses. Este último escenario, que hipotéticamente nadie lo quiere, si a alguien perjudicaría en caso de producirse sería a aquellos que habiendo estado en su mano, no han hecho nada por impedirlo. Me temo que el PSOE, en ese supuesto, tendría muy complicado explicar por qué no dejó gobernar a quien ganó con bastante margen de distancia sobre los demás las elecciones.

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