Víctor Entrialgo de Castro

Ir de Eurocopas

Ir de Eurocopas
Víctor Entrialgo de Castro, abogado y escritor. PD

Siempre pasa lo mismo. Cuando conoces a una mujer, su cándida ignorancia futbolística y su desconocimiento del fuera de juego te produce ternura y a ella le hace gracia.

Si después quedas para ir de Eurocopas se pone una bufanda de colores y quiere ver la previa, lo himnos, la prórroga y los penalties que concentran la pasión, la emoción y la angustia, no hay reglas que interpretar y les encanta.

Cuando no mucho después, nos vuelve a doler España y quedamos embarazados de octavos, la cosa pierde gracia para las que no son forofas y sólo les llama la atención si Messi, otra vez ingenuas, va a ir al talego, lo judicial, lo exótico, la hinchada islandesa, las banderas, las pelucas, los disfraces y los colores de la grada.

Luego, el dia antes, te preguntan con apariencia de estar interesadas quienes juegan las semifinales de la Eurocopa, les dices que Gales-Portugal y Francia-Alemania y ni siquiera te anticipan presuntuosamente quien va a jugar entonces la final, como cualquier enterao futbolero que se precie.

Sí les hace gracia, eso sí, saber que un jugador de Gales ha tenido que suspender su boda porque no pensaba que su selección iba llegar tan lejos. ¿Qué novia va a creerse que no llegas a la Iglesia porque estás jugando con Gales la semifinal de la Eurocopa. ¿Tú crees que soy idiota?

A ver ¿dónde está la Eurocopa? Porque si fuese verdad, te habrías quedado hasta la final. No pude. ¡Ya! A otro perro con ese hueso. Si lo que no quieres es casarte me lo dices y aquí paz y después gloria.

Pasado el tiempo aquella ingenuidad futbolística de las primeras citas, se convierte indefectiblemente en ignorancia y menosprecio de la pasión balompédica y maldición del sillón desde el que se ven los partidos de la Eurocopa.

Ese proceso se repite inexorablemente. Y esa crítica, y ese desengaño con el fútbol y las mujeres, al hombre amante del subidón que dan las mujeres y el balón, le exaspera.

Y el caso es que la Eurocopa, algunas no lo entienden, es un sinvivir. No sólo por España sino porque desde que quedó fuera, uno tiene que buscarse la vida y para vivirla con pasión, además del sillón y la afición hay que ir con una selección o con otra. Y resulta extenuante querer el domingo que gane una selección y el jueves querer que pierda. Es el resacón que te deja ir de eurocopas.

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