Federico Jiménez Losantos

«¿Cuánto nos cuestan los indeseables profesionales de Soraya? Habla, mudita»

"¿Cuánto nos cuestan los indeseables profesionales de Soraya? Habla, mudita"
Federico Jiménez Losantos. PD

Federico Jiménez Losantos dedica su tribuna a un miembro de la secretaría técnica del Grupo Popular en el Congreso de los Diputados que le dedica varios improperios. Asegura que se trata de alguien muy cercano al entorno de la vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría:

El Mundo publicaba ayer un editorial muy oportuno sobre los «indeseables» que han convertido las llamadas «redes sociales» en un vertedero a cuyo lado el de Valdemingómez es una bolsita de reciclaje. Lo hacía a propósito de tipos como el rapero Hasel, condenado por apología del terrorismo y podemita de fusión -véanse la foto de Monedero abrazado a su cintura y sus trinos mojándose por Errejón- que celebró la muerte de Víctor Barrio en el estilo propio de la horda.

Pero hay que añadir a lista de indeseables del editorial una especie nueva que no es la de los haters u odiadores vocacionales sino indeseables profesionales, con cargos públicos que paga el contribuyente. Es el caso del profesor valenciano anunciando que «bailará y meará» (espero que a la vez) sobre la tumba de Barrio. O el de los escupidores políticos o esputadores que los partidos, sobre todo PP y Podemos, tienen en nómina para el asesinato civil de los que critican a su Amo. Si mañana cambian las tornas, alabarán lo que injurian o al revés, pero al dictado.

Ayer mismo tropecé con un sorayo hashishino que me ponía verde en Libertad Digital -no sólo a mí, también al periódico: «ya no lo leo», «nadie les sigue»… excepto, claro, el esputador- por criticar a Rajoy, qué bárbaro, y por un detallado informe de Pedro de Tena en LD sobre el estallido del PP sevillano, santabárbara del PP andaluz. Atacar a la persona por lo que opina, sobre todo si defiende la Constitución, sólo pasaba antes en Cataluña, aledaños etarras y cloacas de Interior. Ahora, entre las checas escrachadoras de Podemos y los escribas de las niñashashisinas del PP se han cargado los espacios que los lectores de verdad tenían a su alcance en los medios gracias a internet. Y eso no es pura maldad humana. Es política.

Y remacha:

Yo he sufrido tantas campañas de difamación que me alteran poco. Lo que me fastidia es, encima, tener que pagarlas. Mi esputador de ayer dice ser Manuel Hernández Fuentes y pertenecer a la Secretaría Técnica del Grupo Parlamentario Popular en el Congreso. O sea, que, si no es un errejoncillo disfrazado, ese émulo de llama andina que presume de cargo antes de esputarme es un sorayo al que pago el sueldo con mis impuestos. Al menos, el odiador Hasel sale gratis. ¿Cuánto nos cuestan estos indeseables profesionales de Soraya? Habla, mudita.

Autor

Juan Velarde

Delegado de la filial de Periodista Digital en el Archipiélago, Canarias8. Actualmente es redactor en Madrid en Periodista Digital.

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