Carmen Tomás

A vueltas con la sanción a España

A vueltas con la sanción a España
El ministro espanol de Economia, Luis de Guindos, conversa con el comisario europeo de Asuntos Economicos, Pierre Moscovici. EP

El ministro de Economía en funciones está convencido de que la sanción que la Comisión Europea impondrá a España por déficit excesivo será de cero euros. Eso sí, en el pliego de alegaciones España tendrá que presentar argumentos de peso para convencer de que pueden cumplir con el próximo objetivo.

Parece que entre estas alegaciones estará un adelanto del pago de Sociedades que se cuantifica en unos 6.000 millones de euros, más ingresos por la lucha contra el fraude fiscal y ahorros en la financiación de la deuda pública. Si De Guindos convencerá o no a los miembros de la CE está por ver. Pero está claro que es una oportunidad para esquivar ahora el paro de una sanción que podría superar los 2.000 millones de euros.

Lo que está claro es que España, el gobierno aún en funciones, tiene que responder a este expediente sancionador. Esté o no en funciones. Y más cuando no se sabe cuándo este país podrá contar con un gobierno.

La ronda de negociaciones se ha puesto en marcha, pero será este miércoles cuando Rajoy se vea con el PSOE, de cuya decisión depende que haya ejecutivo o terceras elecciones. En Europa ya les da igual si hay gobierno o no, si será en julio, en agosto o septiembre…

Hay que tomar decisiones. Las que tienen que ver con este contratiempo en Europa o con otras muchas que habría que estar abordando. A pesar de las mejoras que la economía española presenta en los últimos meses, tanto en términos de crecimiento como de empleo, es obvio que hay que llevar a cabo reformas en muchas áreas. La formación, las políticas activas de empleo, la investigación y tantos otros asuntos que hay que transformar para dar un nuevo impulso al empleo, la gran preocupación.

Si los socialistas estarán o no a la altura lo sabremos en próximos días, pero encerrarse en el no a Rajoy nos lleva inexorablemente a unas nuevas elecciones, algo letal para la credibilidad de España, la confianza de los inversores y por tanto negativo para la inversión y el empleo.

De momento, los empresarios y los consumidores parecen tener confianza en la situación, pero la inercia no dura mucho si no hay nuevos impulsos y éstos dependen de que haya o no gobierno.

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