Manuel Marín

«Pedro Sánchez está desorientado y deambula por la crisis del PSOE como perdido en un maremágnum de ideas confusas»

"Pedro Sánchez está desorientado y deambula por la crisis del PSOE como perdido en un maremágnum de ideas confusas"
Manuel Marín.

Manuel Marín que, haciendo un símil con el famoso «¿qué parte del ‘no’ el señor Rajoy no ha entendido?» dicho por el secretario general de Ferraz, él se pregunta ¿qué parte de la abstención no ha entendido el señor Sáchez? 

Pedro Sánchez está desorientado y deambula por la crisis del PSOE como perdido en un maremágnum de ideas confusas, sin autonomía ni claridad para resolver las contradicciones del partido en su momento más crítico en democracia. Divaga y divaga sin rumbo sobre una táctica sin estrategia, y sin más proa que la calculada ambigüedad en busca de tiempo y de oxígeno. Mariano Rajoy le culpó ayer de ser el único responsable de unas hipotéticas terceras elecciones cuando anunció, para incrementar el peso de la culpa sobre los socialistas, que no se someterá a la investidura si no cuenta con los apoyos suficientes.

Detalla que:

Es decir, sin el aval del PSOE, porque la abstención de Ciudadanos por sí misma no sirve de nada, y además es un bálsamo para que Sánchez y Rivera repartan culpas si todo estalla. Haber salvado el match ball ante Podemos empujó a Sánchez en la misma noche electoral a tomar una cuartilla y sumar los «votos del cambio» de modo obsesivo. «Oye, cuadraría, puede ser…». Pero algún conspicuo negociador de sombras y algún gestor influyente de la frustración -85 escaños no son para un guateque- le replicaron aquello de «no, Pedro, hasta aquí hemos llegado. Ni lo intentes». Susana Díaz se encargó de remachar que el PSOE no hizo historia. Y si la hizo, fue en términos humillantes.

Profundiza:

En eso estamos. En una alambicada y perpetua contradicción, porque de nada sirve decir «no» a Rajoy y «no» a otras elecciones. Es incompatible. Se lo han explicado González, Guerra, Leguina, Vara, Page, Puig, Díaz… Es extraño. Como si a Sánchez le hubiesen diagnosticado un complejo cuadro neurológico que le permite ver en rojo lo que es azul a la luz de un chiringuito, bajo una gorra de golfista jubilado y las gafas de Martirio, rebañando chipirones. ¿Por qué exige al PP que negocie con los independentistas catalanes cuando a él se lo prohibió su propio partido?

Y sentencia:

¿Por qué dice que el PSOE «estará siempre en la solución», y que la solución no puede ser que permita gobernar al PP? ¿Por qué aquel «no es no, y no sé qué parte no entiende el PP» se ha convertido ahora en un desconcertante «a día de hoy»? Sánchez alberga la íntima esperanza de gobernar y sospecha que una vez desactivado el «sorpasso de los cursis», y con Pablo Iglesias despechado por Obama, solo le cabe crecer en las urnas. Arriesgado, pero factible. Cosa distinta es que los navajazos en el PSOE se lo permitan, porque nadie le ha dicho, todavía hoy, que repetirá como candidato si provoca elecciones. Es como si las entrañas del otro PSOE, el indignado con el espectáculo, le susurrasen: «Pedro, ¿qué parte de la abstención no entiendes?».

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Autor

Juan Velarde

Delegado de la filial de Periodista Digital en el Archipiélago, Canarias8. Actualmente es redactor en Madrid en Periodista Digital.

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