Rafael Reina

Qué manía de la izquierda

Qué manía de la izquierda
Rafael Reina. PD

La manía izquierdista de buscarle los tres pies al gato y de encontrar manipulaciones y teorías fuera de la más lógica realidad.

Me refiero a un artículo de elDiario.es de Antón Losada sobre el atentado de Niza, que con un salto Olímpico que bate todo record para pasar de Democracia a Tiranía.

Antón:

El Daesh está en desbandada, ha perdido la mayoría de su capacidad de comunicación y lo que menos le importa en estos momentos es acreditarse otro atentado dejando al descubierto otro canal de comunicación.

El atentado es un «copycat» de un manual de Alqueda, se usa en Israel frecuentemente por Hamas y es una versión terrestre del Septiembre 11 de Nueva York y Oklahoma pero sin explosivos.

Contra el Terrorismo de cualquier tipo no existe la lucha Democrática, no existe la posibilidad de dialogo, de negociación o de acuerdos, no es posible con Daesh, con Ishbolah o Hamas, con Irán o Corea del Norte, no existe ese conducto.

Es cierto que no se eliminara con bombas y cohetes, que también es necesaria la inteligencia pero también hace falta mala leche, mucha mala leche, con «políticamente correcto» tenemos terrorismo para rato.

El Islam supera los 1.500 millones de creyentes, más del 25% son consentidores de la Yihad y de la Sharia, sea por convicción o por miedo, eso significa más 300 millones de individuos dispuesto a morir por su Religión, no tienen una nacionalidad común, pero tampoco son apátridas, países como Irán, Arabia Saudí, Qatar, Kuwait, Siria, Líbano, Egipto, Sudan lo apoyan con fondos y logística en nuestros países, otros países como Venezuela, Bolivia, Cuba, Corea del Norte, Ecuador; también son santuarios voluntarios para ellos.

Si fuera una guerra entre naciones, ya se hubiera acabado, el problema es mucho más grave y complejo que eso, estos países exportan ese terrorismo como medio de evitarlo interno (Le echamos el pienso fuera para que no coma en nuestra mesa). La principal inteligencia esta, en no dejarlos entrar y combatir los que están dentro. Cosa que por un sector de nuestra sociedad no se entiende y no se deja hacer.

Es lógico que tengamos que perder parte de las libertades que gozamos, es el precio a pagar por ayudar al necesitado.

Mirémoslo desde este punto de vista: Si damos cobijo a un necesitado en nuestra casa, significa que no podremos andar en bragas y calzoncillos que tendremos que hacer cambios en los dormitorios y que tendremos incomodidades hasta que se marchen. ¿Queremos eso, estamos dispuestos a soportarlo? Esa es la cuestión. ¿Que estamos dispuestos a sufrir los cambios? Estupendo. Ahora esos acogidos en nuestra casa, se tienen que sentar a la mesa con nosotros, como uno más, sin distinciones… pero de ningún tipo, ahora si tenemos que bailar al son de su música, entonces hay problemas y si llega el día que ellos quieren imponer sus ideas, comer cuando ellos dicen y lo que ellos dicen… ¿Qué le vas a decir tú?, Yo si se lo que le diré, donde está la puerta.

La parte de libertad que tendremos que perder es la de no ajustarnos al perfil del exaltado, del Islamista extremista que promulga instaurar la Sharia, al musulmán que demanda arrodillarse en plena calle porque es su hora de orar, al que exige que no se suministre carnes en los colegios porque ellos tienen que saber cómo se ha decapitado el pollo antes de comerlo los que empeñan en exigir a las autoridades que tengan que identificar a la gente, por una rendija para los ojos… eso es tener que bailar a son de su música y así no estamos en buen camino. Ocurre mucho con los Sikh, ellos tienen que llevar el turbante y su barba… Bueno, pero no te quejes si te paran en el Aeropuerto.

Estoy de acuerdo en que no se puede forzar a nadie a ser libre, pero aquellos que entran en nuestras fronteras no son secuestrados, algunos corren grande riesgos para llegar a nuestras puertas, la voluntad de libertad está ahí y si no te gusta el camino de regreso también está ahí y con menos peligros, si no te gusta el sitio, la puerta siempre se abre hacia fuera.

El ejemplo que acabamos de ver en Turquía es una muestra clara de la poca estabilidad que hay en los países donde existe una pugna de poder entre democracia y religión. Lo que vamos a ver en las próximas semanas y meses, no van a ser ejemplos democráticos.

Turquía es un país que está pidiendo la entrada en un ente democrático como el nuestro pero no quiere aceptar la democracia en sus fronteras. Muchos sectores europeos han pedido que le dejemos entrar, pero los líderes europeos no aceptaron porque no estaban tan seguros y no estaban tan errados cuando se resistieron (Para una vez que lo hacen bien, merece que se lo reconozcamos) La actuación de EU, USA, Rusia, NATO fue la correcta, entre otras cosas, porque Turquía es la escalera y el ascensor del bloque de piso donde vivimos y si se jode eso, estamos todos jodidos.

Así que contención, respeto y el «estatus quo»; que yo vivo en el sexto piso y no quiero subir andando. A nuestra Europa y los europeos, no nos interesa una incógnita más en la ecuación de nuestra Unión, con la del Brexit tenemos suficiente para años, dejemos Turquía como esta, que de momento está muy bien.

¿Y tu que dices?

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