Manuel del Rosal García

El Presidente y la enfermera (algo falla)

El Presidente y la enfermera (algo falla)
Manuel del Rosal García. PD

¿Se puede ser presidente de España con la única oferta del NO, NO y NO a quien le saca ¡¡52!! escaños de ventaja? ¿Se puede ser presidente de España cuando España está a años luz de sus prioridades partidistas y personales? ¿Se puede ser presidente de España cuando el odio, el rencor y el resentimiento te obnubilan, te ciegan, te imposibilitan razonar?

¿Se puede ejercer la inestimable función de enfermera sin un atisbo de humanidad, sin el más mínimo respeto a la vida humana? ¿Se puede ser enfermera cuando en su cerebro y en su corazón la vida de un animal está por encima de la vida de un hombre? ¿Podemos confiar en una enfermera que, a la hora de priorizar ante la muerte, duda entre un toro y un hombre?

¿Si usted tiene un hijo enfermo lo dejaría al cargo de una enfermera que se mofa de la muerte de un ser humano? ¿Se puede dejar en manos de quien solo busca notoriedad, poder y solucionar sus problemas políticos, un país como España?
Para ejercer como enfermera basta que la universidad te entregue un diploma, para ser presidente basta con que le vote el personal e incluso, sin ser el más votado, le apoyen quienes, al igual que él, tan solo buscan alcanzar su cuota de poder sin importarle lo más mínimo ni España ni los españoles.

La diferencia entre el comportamiento de una enfermera hacia la muerte de un hombre, comportamiento con el que ha demostrado toda su ruindad y mezquindad de alma – si es que tiene alma – toda su podredumbre moral y toda ausencia de sentimiento, y el comportamiento del político del NO, NO y NO; es que a la enfermera la pueden echar de su empleo de inmediato, con lo que las personas podremos estar despreocupados de caer en sus manos; mientras al político enrocado y ciego a todo lo que no sea ser investido presidente; si alcanza la presidencia, los españoles – por cojones – deberemos estar preocupados durante cuatro eternos años por lo que pueda hacer ese político, con tal de mantenerse en el poder y mantener a quienes le han apoyado.

Las personas que ocupen cargos en los que esté en juego la salud y la vida de sus semejantes, además de presentar las correspondientes credenciales académicas, deberían pasar obligatoriamente pruebas en las que demostraran que, están en posesión de la capacidad emocional, sentimental, humana y de inteligencia para ejercer el cargo con todo el respeto que merecen personas que les entregan su salud y su vida.

Las personas que ocupen cargos políticos decisorios para el bienestar del país al que gobiernan y de los ciudadanos que son gobernados, deberían ser escaneados para comprobar si su elección es la correcta para solucionar los problemas o, en caso contrario, son ellos mismos el problema. Un aparato tal como la RM pero, para entrar en los recónditos entresijos de la mente del aspirante a presidente, debería detectar si, independientemente de sus títulos y de su carisma, está capacitado desde la honradez, la honestidad y la capacidad de trabajo; para hacer frente de la mejor manera a los problemas del país y de sus ciudadanos.

Una cogida mortal de un torero nos ha puesto por delante que en España hay gente indeseable, indigna, sin un atisbo de sentimientos; en cuyos pechos, tal como fosas sépticas, tienen entrada y asiento todas las inmundicias leprosas, fétidas, pútridas, pestíferas y vomitivas de la maldad y, sin embargo, ocupan cargos como maestro y enfermera. Algo falla.

Las elecciones del 20D y las siguientes del 26J nos han demostrado que la mayoría de los políticos que quieren ser presidente, tan solo aportan odio, resentimiento, venganza y un ansia bárbara de poder; sin importarles un pimiento España y los españoles. Sin embargo, los hemos votado. Algo falla.

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