Francisco Muro de Iscar

Sociedades blindadas

Sociedades blindadas
La amenaza del terrorista islamista. PD

¿De qué están hablando los líderes españoles si están hablando de algo en sus negociaciones? Si lo hacen, si hablan y negocian, digo, no sabemos nada. Además de los problemas Internos, que son muchos, deberían analizar a fondo la situación a la que nos está llevando el terrorismo.

Porque lo que ha pasado en Alemania, Francia, Gran Bretaña o Bélgica recientemente, puede pasar en cualquier lugar de Europa en cualquier momento.

También en España. Y para asumirlo y afrontarlo con inteligencia, porque no es sólo una amenaza terrorista. Luc Ferry, filósofo y ex ministro de Educación de Francia, dice que «en Europa cualquier imbécil puede masacrar a cientos».

Su pensamiento sobre el cambio social -coincidente con el que está planteando en España Antonio Garrigues desde otra perspectiva- se resume en el título de su último libro: «La revolución trashumanista: cómo la tecnomedicina y la uberización del mundo van a transformar nuestras vidas».

Ferry analiza el actual problema del terrorismo y plantea algo que también debería ocuparnos y preocuparnos. «Lo que cambiará, dice, es que vamos hacia sociedades que se parecerán a Israel, muy democratizadas, pero blindadas».

Ya se están dando muchos pasos en ese sentido y en Europa están surgiendo movimientos políticos que tratan de capitalizar en su beneficio este miedo a la inseguridad. Es el eterno debate entre seguridad y libertad en el que muchos ciudadanos parecen dispuestos a reducir su libertad, y a favorecer los controles del poder, por una supuesta mayor seguridad.

Cerrar fronteras, poner muros, expulsar a los inmigrantes, con papeles o sin ellos, blindar las ciudades, aumentar los controles, limitar los derechos civiles, mandar al baúl la Declaración Universal de los Derechos Humanos, como acaba de hacer Turquía aprovechando un extraño intento de golpe de estado.

Volvemos al mundo de buenos y malos, de bloques, de divisiones y lo que piensan esos europeos es lo mismo que nos escandaliza de personajes como Donald Trump, ese que puede gobernar la mayor potencia mundial y, tal vez, el mundo.

Estamos ante un terrorismo diferente y ante la aparición de locos inteligentes capaces de inmolarse por pensamientos fanáticos. Son personajes, en muchos casos, manipulados, entrenados y lanzados a la muerte por ideólogos fanáticos.

En España estábamos acostumbrados a los terroristas de ETA que, si eran descubiertos, se entregaban inmediatamente y «cantaban» lo que fuera preciso.

Nunca respetaron las vidas inocentes, pero sí las suyas, vidas sin alma pero con pavor a morir. Los terroristas islámicos no duda, se inmolan.

Eso y la facilidad para preparar un atentado en cualquier lugar público de Europa es lo que diferencial a la amenaza islámica. ¿Estamos dispuestos a renunciar a la libertad por una supuesta seguridad que no nos garantiza que no se produzcan más atentados, más muertes? A mí no me gustaría vivir a la israelita, con una sociedad militarizada, férreos controles, la libertad prendida con alfileres y el miedo viajando libre por las calles?

Europa tienen que trabajar unida para atajar el problema en sus orígenes y tener unas políticas y unos servicios de inteligencia comunes que luchen contra esta nueva amenaza. Y sin renunciar a la libertad de sus ciudadanos.

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