Rafael Reina

Pa cuatro días que me quedan en el convento…

Pa cuatro días que me quedan en el convento…
Rafael Reina. PD

Pedro Sanchez se siente cadáver político y a modo «Kamikaze» pretende acabar con la nave que le ha llevado hasta ahora, su partido con todos sus cuarenta años de historia.

NI consejos de quienes tiene más experiencia, ni evaluaciones públicas de periódicos de su ámbito y de otros menos afines, ni la postura de buena parte de barones y sobre todo del mas elemental sentido común, parece hacerle desistir de su deseo de ver «humillado» a Rajoy con el rechazo de su candidatura en la cámara. Pocas veces en la vida se tiene la oportunidad de ver tanta incapacidad y vileza en los mismo zapatos.

Pero al resto de «Sanchistas» y «Jarrones Chinos» no les falta culpa, fueron ellos los que erraron cuando encumbraron a Zapatero, la incompetencia y indecisión personificada, que no supo cómo lidiar con Cataluña, solo a base de concesiones, que no supo cómo lidiar con Bancos y Cajas, solo dándole luz verde y que no supo cómo actuar ante una hecatombe financiera de dimensiones histórica que todos los países supieron esquivar y reducir sus efectos, pero que el ignoro dejándonos ante un naufragio económico equiparable a la pos guerra civil.

Pero si no fue suficiente con Zapatero, dejaron entrar a quien ni tenía claro su currículo Universitario, escondido y limitado o la sesgada autoría de un libro del que ni el diseño de la portada n i tenia (ni tiene) experiencia en gobierno (ni de nada que merezca la pena). Una mente absurda y obcecada con un ideal de los años 30 o 40 de una izquierda y una derecha definidas que actualmente está fuera de lugar y tiempo en Europa; que es una economía donde la unidad y la interrelación gobiernan las mentes del resto de dirigentes.

Me pregunto cuando oigo las respuestas de muchos políticos, como es que el periodista no le interrumpe y le insiste en que se deje de demagogias y conteste a las pregunta con una lógica aceptable o cuando las intervenciones de analistas político, (que se supone deben ser objetivas) están marcadas de más argucias dialécticas que la de los propios políticos.

Es mucha culpa en los propios medios, que parece que tienen las memorias limitadas a los años de gobierno del color actual, parece que todos estamos obligados a olvidar las verdaderas razones de nuestras dificultades y tiene gracia que los responsables de ella, sean los empeñados en que no se continúe por la senda que bien o menos bien, nos está sacando del pozo y que por demás está decir que nadie estas opuesto a oír soluciones que mejoren las condiciones o aceleran la salida. Es una postura que solo se entiende cuando se coloca como motivo el más puro e ignominioso revanchismo personal con total indiferencia a las responsabilidades a su cargo y a la voluntad de millones de votantes. En las entrevistas no estaría demás, preguntar si es razonable que no solo sean los responsables del accidente sino que además ahora quieran dejarnos tirados en la cuneta.

Mirando al futuro, no creo que Rajoy arriesgue presentarse y tener que abordar unas nuevas elecciones o correr el riesgo de que el PSOE no pueda evitar que Sánchez se presente junto con todos los colores del Arco Iris, que les importa un bledo el país y todos nosotros y que hagan de su capa un sayo por el tiempo que dure el desmadre; sin antes intentar postergar la investidura hasta después de las elecciones del País Vasco y Galicia y contar con el apoyo de Ciudadanos y PNV, lo cual le daría suficiente mayoría y aseguraría un gobierno completo de los cuatro años. (Yo soy de los que piensan que unas nuevas elecciones sería bueno para el PP)

Según tengo entendido los presupuestos aun siendo de mucha importancia, está prevista la posibilidad de repetir los anteriores y la posibilidad de modificarlos durante el gobierno.

Pero todo ellos no escusa la actitud del PSOE, la actitud incluso burlona de sus portavoces cuando en respuestas a lo absurdo de la postura, insisten con sonrisa sobre la obligación de pactar la derecha sin ayuda de la izquierda en una postura de orgullo desde la impotencia y la pequeñez en que Sánchez ha dejado al PSOE en tan poco tiempo; tantos años de trabajo, de esfuerzo de tantas gentes, destruido en solo unos meses.

Te puedes sentir orgulloso Pedro Sánchez, será porque sabes que te quedan cuatro días en el convento, que te cagas dentro.

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