Manuel del Rosal García

Sánchez y Rivera secuestran España

Sánchez y Rivera secuestran España
Manuel del Rosal García. PD

«Procure siempre acertarla/ el honrado y principal;/ pero si la acierta mal,/ defenderla,/ y no enmendarla»

Las Mocedades del Cid, de Gillem de Castro

Este fragmento del romance define la actitud de quien persiste en errores empujado por su empecinamiento, por su orgullo, por su soberbia o por mantener las apariencias; incluso a sabiendas de que el mantenerse en el error, cause un daño peor que no manteniéndose.

Sánchez y Rivera persisten en el error. Si su empecinamiento solo perjudicara a ellos – que los va a perjudicar -, allá ellos; pero sus errores están perjudicando y van a seguir perjudicando a España y a los españoles. Sin embargo, eso no les importa. Les importa mucho más aparentar firmeza cuando lo que muestran es un cerrilismo patológico.

Cuando estamos viviendo unos momentos en los que lo que necesita España no es una actitud cerril de Sánchez y Rivera que, tan solo les sirve para tapar sus carencias, sino articular los mecanismos que sostengan el aun débil tejido de la recuperación y avanzar en ella; estos dos políticos recién llegados se enrocan en sí mismos y se sirven de España y de los españoles a los que usan indecentemente para sus míseros propósitos políticos.

Sánchez y Rivera han secuestrado a España y a los españoles. Los mantienen atados de pies y manos como rehenes para evitar a toda costa que Rajoy gobierne.

Dicen no querer terceras elecciones, pero repiten hasta la saciedad que no apoyarán a Rajoy. No sé lo que traman, pero algo traman, no sé lo que esconde, pero algo esconden.

Lo que sí sé es que no he visto una postura más vil, más ruin, más mezquina, más miserable que la que mantienen los señores Sánchez y Rivera manteniendo secuestrada a España y teniendo como rehenes a los españoles para obligar a Rajoy a dimitir, olvidando que a Sánchez le ha aventajado en 52 escaños y a Rivera en 105 y no queriendo admitir su derrota.

Antes de las elecciones del 20D Sánchez y Rivera llegaron con una sonrisa de oreja a oreja – sonrisa de Mefistófeles – disimulando con ella y con sus gestos, amaneramientos, poses y postureos sus verdaderas intenciones.

Utilizando adormideras políticas en modo prestaciones sociales, empleo digno, igualdad y demás monsergas archisabidas y pregonando las maldades de Rajoy, creyeron que el resultado del 20D sería la muerte política del PP y de Rajoy.

Su sorpresa fue mayúscula, sorpresa que se multiplicó en las elecciones del 26J. Las reacciones, sectarias de uno y arcangélicas de otro han mostrado lo que ocultaban en los pliegues de sus equipajes: UN ANSIA INFINITA DE PODER.

No tienen nada para ofrecer salvo su ansia de poder, no están revestidos de ninguna cualidad, salvo su ansia de poder, su hambre insaciable de poder y, no debemos olvidar que: «el hombre más peligros es aquel que tiene hambre, como el lobo».

Hay tres posibilidades de desbloqueo: un gobierno de Rajoy aun en minoría, terceras elecciones o un gobierno hecho de retazos hilvanados con elementos de izquierdas, de izquierdas aún más izquierdosas, de independentistas, de mareas, de nacionalistas que, alimentados con el plasma del cobro por el voto, de chupar hasta la extenuación la ubre del Estado para contentar a todos ellos; diera como resultado una especie de monstruo político a lo Frankestein – como ahora se dice – que, una vez escape de sus ataduras, puede llevar a España a una situación monstruosa por lo mala.

Sánchez y Rivera defienden sus errores y no los enmiendan porque a ellos -sobre todo a Sánchez – lo único que les preocupa es saber si Rajoy se presentará a la investidura, una investidura que, sin apoyos, significaría una humillación para Rajoy.

Es esto, al fin y al cabo, lo que buscan Sánchez y Rivera para, en unas terceras elecciones, salir con ventaja por la investidura fallida de Rajoy y, en el caso de Sánchez, establecer una alianza antinatural para formar un gobierno de locos.

Pero resulta que estos dos, además de poseer un ansia bárbara de poder, poseen también un bagaje de torpeza y estupidez de tal calibre que, al igual que sucedió el 26J, puede acabar con ellos y con su carrera política; pues los ciudadanos, cada día que pasa perciben mejor lo que estos dos dejan escapar por las rendijas de la maleta del equipaje que llevaban antes del 20D y llevan ahora: DE TODO, MENOS LA PRIORIDAD DE BUSCAR LO MEJOR PARA ESPAÑA Y LOS ESPAÑOLES

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