Manuel del Rosal García

‘Caminito’, el tango del portavoz del PSOE en el Senado, Oscar López

'Caminito', el tango del portavoz del PSOE en el Senado, Oscar López
Manuel del Rosal García. PD

Estas son algunas estrofas del tango Caminito: «He venido a contarte mi mal: desde que se fue/ triste vivo yo/ caminito amigo/ yo también me voy».

El señor López ha dicho sobre el acercamiento entre Rajoy y Rivera que juntos recorran «el caminito» que le lleve – a Rajoy – a desbloquear la situación. Con la palabra caminito, el señor López, en un alarde de ingenio, ha querido ridiculizar las palabras de Rajoy cuando dijo que su conversación con Rivera era un primer paso de una larga caminata.

López, sin duda, ha empleado un tono despectivo al igual que su jefe el inefable señor Sánchez, emplea despectivamente la palabra «derechas» cuando aconseja a Rajoy que busque aliados entre «las derechas». Eso es, entre otras cosas, lo que tiene el pensamiento único, la doctrina única y el sectarismo: que fuera de ellos nada más existe que pueda formar un gobierno en España.

Estos nuevos socialistas que forman la directiva de Ferraz han debido de tener siempre a su lado a alguien que se dedicaba exclusivamente a alabarles en posición genuflexa, si no, es difícil entender su intransigencia y su arrogancia. Intransigencia y arrogancia que les puede llevar por un «caminito» lleno de cardos y abrojos, un caminito que desemboque en un callejón sin salida, un «caminito» que, cuando alcancen el final de su recorrido, les haya dejado mermados en la representación parlamentaria hasta hacer del PSOE un partido marginal.

En el recorrido de ese «caminito» participan también los llamados barones que amagan, pero no dan; dicen, pero no dicen; hablan, pero callan; insinúan, pero se esconden; critican, pero rectifican en una demostración de cobardía supina que les impide tomar las decisiones adecuadas aun sabiendo cuáles son esas decisiones.

Resulta esperpéntico verlos y oírlos y resulta triste ver cómo, un partido que ha gobernado España y que ha aportado soluciones cuando era un partido serio, se ha convertido en un vodevil malo, ramplón y descolorido donde los actores, actrices y bailarines actúan recitando mantras establecidos por los directivos de Ferraz que nada aportan, salvo irritación entre ellos mismos y entre sus votantes que, hartos de una representación vodevilesca tan burda y con una música tan disonante que hace daño a los oídos, van abandonando la sala donde ese vodevil se representa.

Y es tan mala la puesta en escena que aburre, aburre porque tan solo ofrece un tango monocorde, sin fuerza, negativo; en nada parecido a los tangos arrabaleros de los mamaderos rioplateños.

Ese tango de vodevil barato y cutre tiene un título: NO, NO, Y NO. Pero incluso los malos tangos, cuando son interpretados por tanguistas con clase, estilo, picaresca y encanto, pueden parecer buenos.

Lo que pasa es que el NO, NO Y NO es malo y su interprete lo canta peor.

En política nada es cierto hasta que lo es, nada es previsible, nada es lo que parece, es por eso que no se puede aventurar, mucho menos afirmar nada; pero a poco que Rajoy y Rivera alcancen mínimos acuerdos, Sánchez y López pueden cantar la estrofa del tango que dice así: «caminito amigo/ yo también me voy».

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