Jesús Millán Muñoz

Paris bien vale una misa

Paris bien vale una misa
Jesús Millán Muñoz. PD

Según algunos un hecho histórico, según otros una leyenda urbana, para otros un tópico cultural, pero sea lo que sea el pretendiente hugonote-protestante al trono francés, decidió convertirse al catolicismo, para poder reinar, como Enrique IV, es decir: Paris vaut bien une messe.

¿A veces me pregunto si no es ésta la misma situación en la que estamos en las tierras de la Península Ibérica?

¿Todos o la mayoría están preparando como ascender a la presidencia de Gobierno, o al menos, no ser defenestrados como candidatos para las próximas elecciones, sean tres meses o sean tres o cuatro años, y poder en ese momento ascender a dicha presidencia de Gobierno…?

¿Por lo cual nos preguntamos si hay un exceso de interés personal, personal de los individuos que forman o conforman las cúpulas de las entidades políticas, y no solo el máximo representante, interés de las fuerzas políticas distintas a y en todos los niveles, y por tanto, no se aprecia tanto, hablo en general, puede que haya excepciones, el bien común de la sociedad, del Estado, del país, ahora y en los próximos años y lustros…? ¿La luz de la vela hace que las luciérnagas no vean la luz de la luna?

¿Se percibe demasiado la búsqueda del bien «particular» individual o del grupo, real o imaginario o ambas cosas, y no el bien general, sea el bien común o el bien general o bien mayor o el mal menor…?

1. Quizás habría que aclarar algunos términos o conceptos o ideas, que están posiblemente en el fondo de algunas aptitudes y actitudes:

– El problema actual, habiendo muchos no está entre la izquierda moderada y la derecha moderada, sino entre los que son constitucionalistas y no constitucionalistas. Sin negar en los constitucionalistas una evolución futura o próxima y cambios consensuados.

– El problema ahora como segundo principio no está entre ser de izquierdas o ser de derechas, sino entre secesionistas y no secesionistas.

– El problema en estos momentos no es entre mayores medidas sociales o menos medidas sociales, es decir, no es entre izquierdas y derechas moderadas, en sentido europeo, sino entre partidos o ideologías moderadas, de izquierdas y derechas y partidos no moderados de izquierda.

Por lo cual si se tienen en cuenta estos tres ejes o principios o fundamentos, la cuestión teórica y práctica sociopolítica a día de hoy, no es «un gobierno de izquierdas o de derechas moderados», a semejanza de casi todos los europeos en estos setenta años, sino no caer en «algunos de esos límites o radicalizaciones o vórtices anteriores». Lo cual no solo cambiaría esencialmente la conformación de la sociedad y del Estado, sea hacia una posición no «moderadas de izquierdas» o sea «hacia posiciones de secesión del Estado en varios Estados», o ambas cosas a la vez.

Por tanto, ante esta situación doble de tanta gravedad, los partidos o fuerzas ideológicos políticas moderadas, sean de izquierdas o de derechas, «tienen que tomar medidas esenciales y radicalmente moderadas, pero diferentes a la práctica de estas últimas décadas». Tienen que ponerse de acuerdo, consensuar, pactar, dejar y dejarse gobernar… Mirar el presente, para salir de este hoyo, o salir de la forma mejor, y no en cálculos políticos o regateos a pequeña distancia, «para yo, yo seguir siendo el candidato para ser mañana o pasado mañana presidente de gobierno… o mi partido, si no hoy, pasado mañana sea el máximo…». Hay que buscar el bien común y general de la sociedad, del Estado de hoy y de mañana, y no las pequeñas-grandes ventajas de un candidato o de una fuerza política o ideológica, para hoy o para mañana.

Ante una situación tan grave como en la que estamos, no solo los dos peligros enormes están en el horizonte, sino añadan los peligros del terror internacional, problemas en el mediterráneo, problemas demográficos-culturales-ideológicos-religiosos, problemas de una enorme crisis económica que está destrozando individuos y familias, problemas sociomorales, etc. No tenemos más remedio que todas las fuerzas constitucionalistas y con sentido común y racional, pacten y consensúen, para que podamos tener la esperanza de seguir viviendo y existiendo con un mínimo futuro. Es un problema esencial de supervivencia… O es que no nos damos cuenta…

Lamentablemente durante décadas ha habido personas e ideologías que han vivido en gran parte, de la supuesta «competencia y competitividad» de izquierdas contra derechas, de derechas contra izquierdas… pero ahora, no estamos en esa situación. Y muchos problemas han venido por no haber curado esas heridas esas ideologías. Más cuándo en tantas cosas coinciden y coincidían y siguen coincidiendo. Estamos en una situación sociopolítica de enorme gravedad. Y ante esto hay que poner medidas y soluciones de enorme gravedad, empezando por el consenso…

2. Partamos del modelo de que existen cuatro grandes partidos nacionales: A, B, C, D. Admitamos que los tres primeros son moderados, y el D, no lo es.

Imaginemos que el partido A y B, son de derechas moderada, pongan el adjetivo que quieran, y el partido C, de izquierda moderada, y el partido D, de izquierda no moderada. Sin voluntad de herir a nadie. Cada uno es lo que quiere ser o lo que puede ser.

Imaginemos que en las elecciones hubiese ganado con mayoría, mayoría no absoluta pero si mayoría en vez del partido A, como ha sucedido en estas dos últimas elecciones el partido C.

¿No sería lógico, que de la forma o manera consensuada o pactada, se le dejase al partido C, ser presidente de gobierno su líder, su partido político ocupar una preeminencia durante los próximos años hasta la siguiente elecciones, sin negar el consenso o el pacto en multitud de temas…?

¿Nadie entendería que los lideres del partido A y B, no dejasen, no apoyasen, sea de una forma o sea de otra, que dicho partido C, que hemos indicado en el esquema o modelo que estamos siguiendo, que es el partido de izquierda moderada, es el partido que ha ganado las elecciones…?

¿Alguien podría comprender que en la situación actual de tantos frentes abiertos, sin saber en qué y cómo puede terminar la cuestión, alguien entendería, por el bien del país, por el bien de superar la enorme crisis económica, por el bien de tantos millones de desempleados, de tantos millones de seres humanos que quieren tener un futuro y vivir una vida, que al menos, haya una esperanza y el país se estabilice…? ¿Porque olvidamos que una enfermedad puede curarse, o puede cronificarse o puede llevar al enfermo a la muerte, y los problemas sociopolíticos son similares a las patologías médicas, siguiendo la metáfora…?

3. ¿Por otro lado, los líderes actuales de los cuatro partidos, del A, B, C, D, especialmente de los que no ocupen la presidencia de gobierno, por parte de sus comités máximos políticos, deberían realizar un pacto con ellos de dejarlos en sus lugares…?

¿O dicho de otro modo, creo que si los máximos comités políticos se deben comprometer a que sus líderes actuales, no paguen el precio de dejar la máxima secretaría de sus partidos, porque han llegado a un pacto con otras fuerzas políticas…?

¿O si quieren que se lo explique de otro modo, a mi modo de ver, es absolutamente necesario que los líderes máximos del partido B, C, D, sus comités políticos máximos no los quiten de sus secretarías generales, y que puedan continuar estos próximos tres o cuatro años, siendo los líderes y poderse presentarse en las próximas elecciones como máximos líderes de sus partidos…?

¿Creo que esto facilitaría enormemente mucho que los altos niveles de cada partido sean capaces de llegar a un acuerdo para que exista un Gobierno y un Presidente de Gobierno y una posibilidad de Gobernación real ahora mismo para los próximos años?

4. Por último, cuando era joven, a mí me enseñaron que una de los motivos del fracaso de la Segunda República fue que existían demasiados partidos en el Parlamento Nacional.

Como yo soy un modesto articulista, no soy un representante de ningún partido o fuerza ideológica, como yo soy un modesto librepensador, creo que tengo que expresar mi modesto parece y creo que «no pueden existir tantos partidos en el Parlamento, porque ya nos encontramos con una decena, entre partidos nacionales y regionales». Y me temo que así es muy difícil la gobernación… Cosa que es evidente que está sucediendo…

Y reitero como yo soy un modesto librepensador y articulista debo no obviar ninguna posibilidad, por tanto debo indicar, guste o disguste, lo que todo el mundo dice en privado, pero que casi nadie se atreve a decir en público, «que quizás el pueblo o parte apreciable del pueblo, por no saber suficiente política, por no saber suficiente economía, por desesperación y angustia, por hambre o por temor al hambre, quizás no ha tenido la suficiente racionalidad a la hora de dar su voto y otorgar su representación». ¿La voluntad general ha errado o fallado o se ha equivocado o le han confundido o le han manipulado o le han engañado o le han mentido o todo a la vez en distintas proporciones?

Nadie se rasgue las vestiduras, sean talares o no lo sean. Porque yo soy parte del pueblo… digo esto, porque quizás todos tengan la obligación de enseñar al pueblo, a nosotros, con realidades y no con monsergas utópicas e ideales no realizables, de un color o de otro… y el pueblo tiene el deber de no dejarse engañar por cantos de sirenas, sino captar o intentar captar la realidad del presente y del futuro… Unos tienen el deber de educar según lo que dicen las ciencias sociales ortodoxas, y otros, nosotros el pueblo, tenemos el deber de aprender y aprehender, cada uno según sus posibilidades lo que dicen esas ciencias sociales ortodoxas…

5. Para terminar creo que los que vivimos en la Península Ibérica nos merecemos tener una esperanza de vida para el presente y para el futuro, para nosotros y para nuestros nietos y biznietos futuros, es decir, los celtiberos nos merecemos una misa…

CONTRIBUYE CON PERIODISTA DIGITAL

QUEREMOS SEGUIR SIENDO UN MEDIO DE COMUNICACIÓN LIBRE

Buscamos personas comprometidas que nos apoyen

COLABORA

Recibe nuestras noticias en tu correo

Lo más leído