Victoria Lafora

Se abre la puerta

Se abre la puerta
Mariano Rajoy (PP) y Albert Rivera (CIUDADANOS). PD

Rivera abre la puerta a la investidura tras su reunión con Rajoy. Ahora le toca al presidente en funciones convencer a su ejecutiva de que las condiciones de Ciudadanos se aceptan, o se aceptan.

No lo va a tener difícil porque los miembros de le ejecutiva popular solo asienten cada vez que su líder habla. Solo queda un escollo y no es menor: los socialistas no han cambiado de postura y siguen sosteniendo el «no» en primera y segunda vuelta.

De momento el PSOE había exigido que la derecha se pusiera de acuerdo ya que con ellos no se podía contar para salvarle la cara a Rajoy. Ese paso ya lo ha dado Ciudadanos que ahora traslada toda la presión sobre Pedro Sánchez.

Porque ¿quién no firmaría las condiciones de Rivera que pasan por medidas anticorrupción, desaparición de las Diputaciones, fin de los aforamientos para los imputados por corrupción, comisión de investigación en el Congreso sobre la Gürtel? Todas ellas figuraban en el pacto que en marzo permitió a Sánchez optar a una investidura que Podemos hizo fracasar; en concreto Pablo Iglesias.

El entusiasmo por el apoyo de Ciudadanos ya lo dejó claro Javier Maroto que, de forma expresiva, llegó a decir que estaban dispuestos a «todo» con tal de que les dieran el «sí quiero». Tan mal veía las cosas que mencionó la posibilidad de que la investidura se retrasara hasta después de los comicios vascos y gallegos. Por tanto no van a convocar la ejecutiva en las próximas doce horas, por vergüenza, pero en Génova ya han encendido la luz de la sala de juntas.

Rivera ha sido muy hábil. Exige una convocatoria de la investidura lo más rápido posible y una aprobación por escrito de las seis condiciones que ha trasmitido a Rajoy.

Con la fecha en la mano y su documento firmado se volverá a reunir con el candidato a la investidura para crear las comisiones pertinentes y, mientras, defiende que al incluir propuestas socialistas estos tendrán que acabar absteniéndose.

En cualquier caso, esto no es más que el principio de la cadena de trágalas por la que van a tener que pasar Rajoy y los suyos.

Querían mantenerse en el Gobierno para defender el legado de sus cuatro años de mayoría absoluta y van a ver cómo, una detrás de otra, desaparecen sus leyes más polémicas. Porque ésta va a ser la legislatura del Parlamento, posiblemente la más difícil de gestionar y la más democrática en su funcionamiento.

Donde, tal vez, se logre consensuar los grandes cambios que necesita este país: funcionamiento de la Justicia, la Educación, la financiación de los partidos, el clientelismo de las instituciones del Estado…

El sistema democrático necesita actualizaciones urgentes que solo se pueden hacer por consenso. Si los actuales dirigentes políticos no aprovechan la oportunidad que les ha abierto el voto de los ciudadanos no solo desaparecerán sus líderes, también muchas siglas pasaran a la inoperancia o al olvido. Que miren a los socios europeos y espabilen, porque no queda mucho tiempo.

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