Apuleyo Soto

Arnaldo Otegi, presente

Arnaldo Otegi, presente
Apuleyo Soto. PD

Ha dicho el Arnaldo Otegui,
candidato a lehendakari,
que podrán cortar las flores
pero no a su p. madre
(séase la primavera,
si es que alguno no se entera)
¡Qué desmadre, qué descuadre,
sigue siendo el mismo que era!

Primavera serás tú,
lobito de ahú, ahúuu,
le ha respondido el fiscal
de la Audiencia Nacional.
Cuando dé peras el olmo
-lo que ya sería el colmo-
en Guernika o Tombuctú,
te espero, y ni fa ni fu.

Y es que al «mártir» oteguino
de las fuerzas abertzales
hay que ponerle bozales
por su carácter sanguino.
Lo mismo se fue, que vino.
Cuidado con sus modales,
ni es humano ni es divino.

De poeta tiene poco,
mal que le copie a Neruda.
He aquí la verdad desnuda:
resulta un tonto o un loco
y en ello apenas hay duda.
Él dice que se la suda
(la decisión judicial)
con un talante fatal.
¿Temeremos a este coco?
Veamos antes si muda
el infame zorrocloco.

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