Fernando Jáuregui

Papeles, pedra, auga… e investidura

Papeles, pedra, auga... e investidura
Fernando Jáuregui. PD

Dice Mariano el Previsible que anda ‘preparando papeles’ estos días en los que recorre, junto con su amigo el marido de la presidenta del Congreso, la ruta ‘da pedra e auga’ en Pontedeume, como hace todos los años. Este mismo lunes abandonará la ruta y también sus muy breves vacaciones.

Menuda le espera: conoceremos entonces de qué van esos papeles con los que, ante la dirección del Partido Popular, ‘convencerá’ el miércoles a los suyos -¿hace falta? ¿hay verdadero debate sobre el tema en el seno del PP?_ de que es necesario aceptar las seis propuestas de Ciudadanos para lograr su ‘sí’ en una investidura que Rajoy quisiera ya a finales de agosto, aunque todos lo consideren altamente improbable.

Apenas hay tiempo, en un calendario que se conjura para dificultar aún más las cosas: ‘cumbre’ de la OTAN, campañas gallega y vasca, Presupuestos, exigencias europeas… Pero investidura, aunque hoy parezca remota, habrála, como las meigas. Otra cosa es que los cantos de sirena dirigidos a una abstención de los socialistas en esa sesión parlamentaria logren atraer el lejano barco de Pedro Sánchez.

Dije a Rajoy, a comienzos de este mes de agosto, antes de que se lanzase a trotar por las pedras y el auga, que yo creía que se presentará a la sesión de investidura; que la perderá y que, entonces, convertirá esa sesión en el primer mítin dela campaña, dirigido más a los electores que a Sus Señorías en la Cámara, en busca del *sí*en las urnas, ya que no lo consigue en el hemiciclo. Me respondió negándome la mayor: que no se podía afirmar con esa rotundidad que él vaya a presentarse a la investidura si no cuenta con la mayoría necesaria, y que él lo que quiere es evitar esas elecciones, no ganarlas.

Yo sigo creyendo, sin embargo, que lo hará, que se presentará a la sesión contando con el ‘sí’ comprometido (e incómodo, más por lo que los dirigentes naranjas dicen que por las seis famosas condiciones impuestas por Rivera) de Ciudadanos más el escaño de Coalición Canaria. Y sigo pensando que, si Pedro Sánchez no ha reflexionado un cambio de postura en estos días de apartamiento vaya usted a saber dónde, Rajoy perderá esa investidura. Y ganaría, junto con Ciudadanos, unas terceras elecciones casi por mayoría absoluta. Hasta aquí, nada demasiado nuevo.

Pero es posible que Sánchez esté reflexionando. No puede ser insensible a lo que le dicen de manera unánime los periódicos, las encuestas ‘de verdad’, algunos que le llaman del Ibex y de Europa, los del ‘viejo testamento’ del PSOE, Albert Rivera en sus ‘cartas abiertas’ desde los medios… y el propio Mariano Rajoy, que aseguran que mantiene un bastante fluido contacto telefónico con el aún líder socialista.

¿Por dónde discurre esa reflexión y cómo se daría un giro desde el actual ‘no, no y no’ a la abstención? En primer lugar, sería un giro que permitiese una precaria investidura de Rajoy, que, desde ‘su’ Gobierno en solitario, sería rehén de su propia minoría en el Parlamento, desde donde se forzarían los cambios regeneracionistas, impulsados, como sugería este domingo Rivera, conjuntamente por Ciudadanos y socialistas, formando una especie de oposición ‘constructiva’, junta pero no revuelta.

Bueno, de momento ambas formaciones, PSOE y C’s, han solicitado la misma comisión parlamentaria de investigación de la pasada corrupción ‘popular’, de la que aún cuelgan, como en el caso de la financiación de la sede de Génova, algunos pegajosos flecos pendientes. Podría, si Sánchez se lanzase por una vía imaginativa, ser un principio de acuerdo para ir transitando por una Legislatura que sería corta, complicada y áspera, pero que al menos evitaría repetir las elecciones.

No, no será fácil para Rajoy ir a la investidura de la mano de alguien que continuamente le recuerda que no es la persona más idónea para ejercer la gobernación del país, pero que qué remedio queda, a la vista de lo que han votado los españoles; tampoco será fácil para Sánchez, que tendrá que apearse del caballo del ‘no’, al que él mismo ha puesto al galope, convencer a su comité federal de que haga algo diferente a lo que machaconamente viene repitiendo y enfrentarse a un congreso federal de su partido del que ya veremos si sale vivo.

Y, por supuesto, la situación ya está siendo difícil para Rivera, que está teniendo que hacer algo que él mismo un día me negó severamente que fuese a ejercer nunca: de bisagra. Entre un PSOE al que considera falta de liderazgo -aunque jamás lo dirá- y un PP al que aspira a sustituir algún día -aunque lo reconocerá públicamente aún menos–. De momento, con la ratificación del ‘pacto parlamentario’ , que no de Gobierno, esta semana con el PP, Rivera habrá dado un paso más importante para su carrera a medio plazo que Rajoy para la suya a corto.

Ahora, solo falta saber, y nadie, quizá ni él mismo, lo sabe, es cuál será el paso de Pedro Sánchez hacia un avance de su carrera, que es nuestra carrera*O hacia el batacazo, que es, claro está, nuestro batacazo. Aquí no hay ni medallas de plata y bronce ni menciones honoríficas: es el oro dd la renuncia o el foso de los leones del ‘sostenella y no enmendalla’.

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