Manuel del Rosal García

Neurotoxicidad, Manipulación y Política

Neurotoxicidad, Manipulación y Política
Manuel del Rosal García. PD

«El objeto de la educación es formar seres aptos para gobernarse a sí mismos, y no para ser gobernados por los demás»

Herbert Spencer; antropólogo, filósofo, ingeniero civil y psicólogo británico.

El Dr. Juan Moisés de la Serna escribe en la web queaqprendemoshoy.com sobre la neurotoxicidad.

El artículo es muy interesante y pedagógico, en él este Dr. enumera los elementos o sustancias que son tóxicos para el cerebro: productos químicos, radiológicos, ambientales, alcohol y drogas.

Sin embargo, y a mi modo de ver las cosas que pasan y el comportamiento de la sociedad, de la Serna se olvida de citar el producto más tóxico, el que más envenena el cerebro, el que más estragos neurológicos causa en las delicadas neuronas cerebrales.

Ese producto es el de la manipulación orientada a conseguir réditos y beneficios mediante la intoxicación con la palabra y la imagen. Un ejemplo lo tenemos en Pokemon go. Hoy todo el mundo persigue a Pokemon como si de un delincuente se tratara, y lo persiguen porque unos señores han dicho que se persiga y otros señores, mansamente y sin el más mínimo criterio, los buscan afanosamente.

Los cerebros de esas personas han sido intoxicados por un producto más nocivo que el alcohol: el de la manipulación. Naturalmente, para ello es necesaria la colaboración de los medios de comunicación, sobre todo de la televisión; pero los medios de comunicación se pasan el día intoxicando con sus imágenes y palabras neurotóxicas. Hoy basta con que alguien decida qué es lo más novedoso y lo más «IN» para que todo el mundo, preso de la neurotoxicidad que le nubla el entendimiento, el raciocinio y le roba su personalidad – si es que tiene alguna personalidad – siga la estela impuesta y se muevan en la dirección y en la forma que los que, escondidos en la tramoya, manejan los hilos de las marionetas en la que se han convertido millones de seres humanos que caminan sin saber hacia dónde ni por qué. En el caso de Pokemon go tú vas dónde ellos te dicen que vayas y lo aceptas sin rechistar.

Tú, mansamente, invertirás el tiempo que ellos digan que inviertas en esa gilipollez de cazar Pokemon. Tú, obedientemente, te concentrarás exclusivamente y durante el tiempo que ellos digan en buscar estúpidamente a Pokemon. Tú acudirás fielmente a las quedadas en parques y jardines para descubrir a Pokemon. Y todo eso ¿por qué y para qué?; nadie lo sabe, nadie se lo pregunta, porque uno de los síntomas de la neurotoxicidad de la manipulación es no saber, no preguntar y estar alienado.

He hablado de Pokemon go como ejemplo de neurotoxicidad provocada por la manipulación indecente de quienes buscan el beneficio fácil y a costa de quienes obedecen a su manipulación. Pero hay una manipulación neurotóxica mucho peor, mucho más maligna, mucho más indecente y que causa muchos más estragos en la sociedad sometida a esa neurotoxicidad. Es la neurotoxicidad provocada en el cerebro de los ciudadanos y, por lo tanto, en la sociedad mediante la manipulación política. La peor de todas las manipulaciones y en la que participan mayor cantidad de individuos, instituciones, intelectuales al servicio de sus amos y medios de comunicación que no funcionan como tales, sino como mercenarios al servicio de quienes les pagan.

España sufre los resultados de cuatro años de manipulación política que continua inmisericorde. Los políticos en estos últimos años han manipulado a la ciudadanía introduciendo en sus cerebros un virus neurotóxico muy difícil de extirpar, pero ese virus, tan maligno o más que – por poner un ejemplo de producto neurotóxico – el alcohol, no se podría haber introducido en la delicada urdimbre neuronal y, mucho menos, haberse extendido en progresión geométrica por toda la ciudadanía, si los medios de comunicación no hubieran servido de transmisores necesarios para ello.

La frase de arriba con la que comienzo mi artículo, habla de cómo el ser humano debería gobernarse a sí mismo mediante la educación, con lo que evitaría el ser manipulado obscenamente. Pero ¿cómo puede la educación evitar la manipulación si ella misma es empleada para manipular?

Desde aquí y respetuosamente sugiero al Dr. de la Serna que incluya como agente neurotóxico de suma importancia a LA MANIPULACIÓN MENTAL que pervierte la mente de las personas, les roba su personalidad y las convierte en meros instrumentos para alcanzar los fines inconfesables de quienes manipulan.

Termino con una frase del economista, jurista y divulgador científico español Eduardo Punset: «Aislamiento, control, incertidumbre, repetición del mensaje y manipulación emocional son técnicas utilizadas para lavar el cerebro»

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