Jesús Millán Muñoz

No es lo mismo predicar que dar trigo

No es lo mismo predicar que dar trigo
Jesús Millán Muñoz. PD

¿Derechos Humanos-Economía o no es lo mismo predicar que dar trigo? ¿Olvidamos el principio marxiano de que la superestructura depende de la infraestructura y de la infraestructura económica?

¿O en algunas de sus derivaciones una gran parte de los derechos humanos de la población o el Estado del Bienestar no se podrá sostener si la economía no funciona de forma racional, eficiente, suficiente, competitiva…?

¿O el Estado del bienestar, máxima concepción de los Derechos Humanos no es posible sin una economía eficiente y competitiva y real…?

1. ¿Nos encontramos en el mundo de hoy, con una paradoja o una contradicción o una contrariedad, en términos y en la práctica…? ¿Hay ideologías o grupos sociopolíticos, que por un lado, predican una serie de derechos humanos, o el incremento de determinados derechos humanos y derechos sociales, pero por otro lado, parece que ponen restricciones al desarrollo económico…?

¿O sucede que determinados grupos ideológicos o sociopolítico preconizan por un lado una serie de cambios sociopolíticos y socioideológicos y socioeconómicos, que en el pasado y el presente, en las sociedades que se han establecido, en mayor o en menor grado, no han funcionado, y la economía en pocos años ha descendido de nivel y de cantidad y de calidad, y por consecuencia los derechos humanos y derechos humanos sociales de esas poblaciones, en teoría o. y en la práctica han descendido…?

¿Por tanto estamos viviendo en una contradicción, cayendo en una serie de principios demagógicos, utilizando los maquiavelismos actuales, hoy digo una cosa, mañana digo otra, pero siempre lo que diga que sea propicio para los oídos de personas y colectivos que están pasando por una situación económica y social y familiar enormemente grave…?

2. Mantener todo derecho humano, no solo tiene que existir una voluntad política o una voluntad general del pueblo que admite ese derecho. Sino que tiene que existir al mismo tiempo una partida presupuestaria, un dinero, que se devenga de la sociedad y del pueblo, vía legal, pero vía de impuestos para mantenerlo.

Olvidar esto es no querer ver la mínima realidad, y caer en buenos voluntarismos, que no son suficientes, ni eficientes, ni racionales, ni prácticos.

Cada «derecho», que puede ser la participación de un Derecho Superior o Derecho Humano o Derecho Natural o ser en sí mismo un Derecho Humano tiene al menos un coste doble: la voluntad política de admitirlo y aplicarlo, y en segundo lugar, de mantenerlo o pagarlo. Lo contrario es un brindis al sol.

Esto se olvida todos los días. Que todo ciudadano tenga derecho a defensa jurídica gratuita en determinados delitos y en determinados juicios, por parte de la sociedad-Estado, este derecho, por citar uno de los más antiguos aprobados ya hace varios siglos, lleva implícito una voluntad política, que el ciudadano tiene derecho a este derecho, y un coste económico, de infraestructura, de sistema jurídico, de abogados, etc.

3. ¿Un esquema o ideal sociopolítico y socioeconómico sobre el papel puede ser el mejor, pero luego en la práctica no ser tan bueno, porque en la práctica existe lo que se denomina sociedad civil, y la sociedad civil está formado por millones de individuos, docenas de miles de grupos, cientos de intereses o polarizaciones de intereses…, por lo cual, en ese juego enorme de ajedrez que es la sociedad y sus derivados la política y la economía, cada uno juega como quiere y como quiera, dentro de las leyes, y muchas veces, en un terreno vacío o alegal…?

¿Pongamos un caso, usted o yo o el vecino puede pensar que «es necesario obtener más impuestos de una franja de la población que es la más rica»? ¿Pero sucede que esa franja de la población ya paga un cuarenta por ciento de impuestos por rentas o por plusvalías profesionales…? ¿Y a usted en su gran pensamiento sociopolítico sobre el papel, se dice a sí mismo y convence a los demás, o parte de su sector votante, que con eso va a obtener cincuenta mil millones de euros, aumentando un tanto por ciento a esa franja de la población que es el dos por ciento…?

¿Pero ahora sucede que la realidad de la sociedad civil, es decir esa misma franja de ciudadanos, se dice a sí misma, yo ya pago casi el cuarenta por ciento, por lo tanto, no creo que pueda, ni deba pagar más…? ¿Y en tres meses, parte de sus dineros legalmente los saca del país, o su industria o fábrica digamos que tiene dos o tres sedes, pone la principal fuera del país, o su empresa principal la sitúa en algunos de los lugares que conviene fuera o dentro de Europa por cuestiones de impuestos o leyes, o…?

¿Y qué sucede que ese esquema sociopolítico que era tan perfecto sobre el papel, lo que sucede es que no solo «no obtiene cincuenta mil millones más de impuestos», sino que obtiene treinta mil menos, por poner un ejemplo, porque las palomas se marchan del redil del territorio de ese Estado, o se marchan jurídicamente o con algún artilugio legal o jurídico permitido en Europa…? ¿Y no solo al final obtiene más impuestos sino obtiene menos, no solo obtiene más inversiones de fuera, sino menos, y al final, todo al «carajo»?

4. ¿Por otro lado, no queremos comprender la realidad, y la realidad es que el mundo se ha globalizado o mundializado, por lo cual, se puede crear una fábrica a siete mil o cinco mil kilómetros de distancia y vender los productos aquí en Europa…? ¿Y esas fábricas pueden hacer cualquier tipo de producto, millones de tipos o clases, a miles de millones de cantidad…? ¿Pero los sueldos de los productores, tanto de bajo nivel o de medio nivel, no sobrepasan los cincuenta o cien euros al mes…?

¿Lo repito poniendo un ejemplo, que parece que no nos enteramos, usted produce cordones de zapatos aquí en Europa o aquí en la Península Ibérica, aquí tiene cien empleados y tres sedes o tres fábricas repartidas, pero usted aquí cada cordón le sale un coste de un euro, precio imaginario, pero para que se entienda, entre costes laborales, impuestos directos e indirectos, coste de todo tipo, etc., y ahora a usted se le ofrece la posibilidad de fabricar los mismos cordones a siete mil kilómetros pero con un coste de 0,10 cms. de euro, y traerlos aquí, se le pone a 0,20 céntimos de euro…? ¿Qué hará o haría usted, si usted fuese el empresario de los cordones, usted de verdad que es de carne y hueso…?

¿Ahora toda o gran parte de la industria de Europa, cómo va a poder soportar la competencia de esos precios y de esos productos…?

¿Y la gran cuestión, si Marx lleva razón, si los derechos humanos, la superestructura ideológica de derechos y en otros órdenes de la realidad depende de la infraestructura económica? ¿Cómo se van a poder mantener o pagar los derechos humanos, sin una infraestructura económica suficiente, es decir, que pueda mantener el gasto de hospitales, de pensiones, de bajas laborales, del sistema jurídicos, del sistema de la defensa, y cien cosas más que nos permiten tener un Estado del Bienestar, que en definitiva es la aplicación práctica de multitud de derechos humanos basados en una economía productiva y competitiva a nivel mundial…?

¿Por otro lado si un Estado que lleva siglos siendo Estado se divide en tres o cuatro Estados, como algunos colectivos postulan, como cada Estado va a ser capaz, de mantener el Estado de bienestar, si divididos aún se harán más débiles y parte de los nuevos Estados con menos soberanía real y teórica y práctica? ¿Y por consecuencia con menos derechos sociales y menos Estado de bienestar, porque no podrá mantenerlo, ni siquiera el actual…? ¿Y algunos de los que preconizan nuevos derechos humanos o nuevos derechos sociales o el estado del bienestar, cómo preconizan la «secesión del Estado, en tres o cuatro Estados»?

¿La solución, la otra solución sociopolítica, es que el Estado asuma la gran industria y en parte la media industria, pero esta respuesta la hemos vivido en el siglo veinte, en medio mundo y al final, ha sido no competitiva, nefasta económicamente o al menos, en casi todos los parámetros económicos…? ¿Al final, los ciudadanos han tenido menos derechos humanos teóricos, y menos derechos humanos en la práctica…? ¿Recordar, sea cierto o sea falsa la anécdota, cuando el máximo dirigente de un macropaís, casi un continente-país en el que la industria era de titularidad pública, fue a Estados Unidos y vio grandes coches aparcados en un edificio o institución que visitaba, preguntó estos coches serán de los ricos y de los jefes…? ¿Y le contestaron que eran de los obreros…! ¡Y parece ser, de ser cierta la anécdota que palideció…!

5. ¿La cuestión profunda de todo, es cual sistema ideológico sociopolítico y socioeconómico, en este momento, sin negar que se pueda ir perfeccionando, protege más y mejor los derechos humanos, pero al mismo tiempo es capaz de «mantenerlos y de pagarlos»? ¿O dicho de otro modo, cual sistema económico es el más apropiado para mantener de facto y de hecho, para poder pagar y por tanto sean efectivos y reales los derechos humanos…?

¿O mejor dicho, de otra manera, sistemas ideológicos o sociopolíticos parecen que predican repartir mucho trigo, pero luego a la hora de la verdad no pueden repartir tanto cereal, porque no lo han sembrado, ni cosechado, porque para hacer mucho pan antes hay que tener mucha cosecha de granos, y después repartirlo…?

¿¡No es lo mismo predicar que dar trigo….!?

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