Laureano Benítez Grande-Caballero

Fausto en su laberinto («Roma no paga a traidores»)

Fausto en su laberinto («Roma no paga a traidores»)
Laureano Benítez Grande-Caballero. PD

Después de la apocalíptica conflagración, el general se asomó y, viendo la tierra totalmente arrasada hasta el horizonte por la devastación nuclear, gritó eufórico: «¡Hemos ganado!».

Y entonces, Pedrito, el perdedor de elecciones, baroneado además por su propio partido, descendió de la tribuna con aire triunfal después del debate investidura, proclamando «urbi et orbe»: «¡He ganado!».

Sí: Sánchez Castejón ha conquistado arrolladoramente con su obsesivo «no es no» un inmenso barbecho que va a tener a España en «standby» durante un año… y más allá. Victoria pírrica donde las haya, aunque le añadamos su exitosa campaña por los chiringuitos de Mojácar. Eso sí, el general de la bancada azul sigue ahí, sin hacer caso al «¡Váyase, seor Rajoy!». Ya se sabe «Los muertos que vos matáis, gozan de buena salud».

Por el camino, el generalote sociata ha dejado a la posteridad un puñado de inquietantes frases dignas de ser estudiadas en cualquier departamento de criptografía.
La primera no es de él, sino de su señora, quien -según la rumorología malintencionada- lanzó aquella desasosegante frase en la que vaticinaba una escena pavorosa: «Comeremos el turrón en la Moncloa», -no confundir con «comeremos con Turrión en la Moncloa», aunque en el fondo sea lo mismo-. ¿Se lo habrá dicho Aramis Fuster? ¿O Irene la Montero? Vete a saber. Y yo que pensaba que el turrón se lo comerían en Mojácar.

El segundo criptograma sí es del Sánchez: «El PSOE estará en la solución». ¿Se estará refiriendo a la «solución final», cuando nos lleve al crematorio donde se incinerarán los muros de la patria mía, donde acabarán en una escombrera los valores patrios, bajo un cielo de buitres carroñeros puño en alto?

La tercera fase es más poética, pero no por eso menos enigmática, pues en ella menciona crípticamente un puente que cruzará un río. Podría ser el juego de la oca, pero para mí que con este misterio se refiere a un puente sobre aguas turbulentas, que le llevará directo a cruzar el Rubicón, gritando eufórico «vini, vidi, vinci» en su impetuosa marcha triunfal hacia los chiringuitos de Mojácar. Que encuentre aquí su palacio presidencial o su glorioso retiro de exiliado o jubilata, es otra cuestión.

Frases enigmáticas acrisoladas por Pedrito en su laboratorio, intentando asimilar los retortazos que le ha dado el pueblo español en las urnas, diciéndole que NO dos veces, o sea «NO es NO», y que se lo dirá una vez más en las terceras elecciones, con lo cual llegaremos al «NO es NO y NO»; o sea: «REQUETENO», aunque no quiera darse por aludido de tan tremendo y repetitivo «tortasso».

¿Qué estará maquinando Pedrito el conspirador, «perfectus detritus» en manos de radicalismos e indepes; maquiavélico personajillo para el cual el fin justifica los medios, aunque su irrefrenable y egolátrica ambición de poder suponga la hecatombe absoluta de lo que un día fue una patria invencible donde nunca se ponía el sol; Fausto impresentable obsesionado por los fastos del poder, para lo cual vendería su alma a un Mesfistófeles con coleta, de no ser porque las baronías se lo impiden.

Porque si Rajoy «no es no», y Fausto dice que no habrá terceras elecciones, sólo queda una salida al laberinto: un frente popular salvaje y apocalíptico que le llevará a un palacio en forma de chiringuito donde pasear a su primera dama, que se creerá que las calabazas son carrozas, que su marido es presidente de algo.
Porque lo malo para Fausto Sánchez es que, aun en el hipotético caso de política-ficción en el que consiguiera aliarse con populistas e indepes, sería un reyezuelo de Taifas, emperador de una España desmembrada, generalote del vertedero donde acaban las patrias destrozadas, las civilizaciones corrompidas, las Españas plurinacionales traicionadas por Bellido -por aquello del apuesto Pedrito- y por Golfos -o sea, los bolivarianos del puño en alto-, ponzoñeros venidos del Averno para sumir a España en las herrumbrosas catacumbas de la Historia.

Esto sí es corrupción, Pedrito: querer vender tu patria, tu partido, tu alma, a cambio de un minuto de gloria, en Mojácar o donde sea. Perversa corrupción, indecente, indigna e inmoral.

Fausto en su laberinto, pero todavía disfrutando de su minuto de gloria como líder sociata, muestra evidente del patético estado del PSOE, que un día fuera obrero y español, y ahora tiembla de espanto ante la invasión de terminátors llegados desde el Tártaro, horda de saurones teledirigidos desde los altos mandos globalistas del club Bilderberg, el cual diseñará nuestro futuro. Pues el PSOE teme que, en caso de abstenerse, dejaría en bandeja a los podemitas la jefatura de una oposición desde la que podrían arrebata a los socialistas el espacio de la izquierda.

Sin embargo, ¿sería posible que la verdadera intención de Pedrito «noesno» sea forzar unas terceras elecciones? Si los podemitas andan a la baja en la bolsa electoral, podría darles en las urnas un buen revolcón que acabara con su amenaza. Pero también puede suceder que lo que desea Fausto Sánchez es que, en esas elecciones, entre el PP y C’s sacasen una mayoría absoluta que le eximiera del tremendo estigma de tener que abstenerse para que España pueda tener gobierno. ¡Quién sabe!

En el caso de que esa mayoría absoluta no se diera, volveríamos a caer en la casilla de la muerte en este diabólico juego de la oca -y voto porque me toca-, yéndonos nuevamente a la casilla de salida. Y, si Sánchez sigue empeñado en su «no es no», todo seguiría igual, por lo cual tendríamos que ir a unas cuartas elecciones. En fin, que entraríamos de pleno en el «día de la marmota» -además de batir todos los récords Guinness, dicho sea de paso.

Si finalmente se convocasen, sería muy conveniente recordarle al pueblo español que en las urnas tuviera presente lo que el general romano Quinto Servilio Cepión le dijo a los tres traidores lusitanos que habían asesinado a su caudillo Viriato: «Roma traditoribus non praemiat», esto es, «Roma no paga a traidores».
Y España no les vota.

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