Santiago López Castillo

Nada nuevo bajo el sol

Nada nuevo bajo el sol
Santiago López Castillo. PD

Erre que erre. Es más terco que una mula viuda, aunque no he tenido el gusto de conocer a una mula sin su cónyuge. Este esperpento político apellidado Sánchez se llena la boca de «diálogo» como un colutorio pero rechaza cualquier contacto con el PP pese a que me consta que sus afiliados(los de la calle Génova) se duchan a diario y se lavan las manos antes de comer, cual mandaban los cánones de urbanidad y buenas costumbres. Con dolor de tripas, el caballerete, dependiente de la planta de caballeros de El Corte Inglés en sus ratos libres, se entrevistó -a instancias del presidente en funciones- con Rajoy para a renglón seguido calificar el encuentro de «prescindible».

¿Y usted se miró al espejo, guapito de cara, y se sigue creyendo imprescindible en el PSOE, partido con él ha cosechado las más significativas derrotas electorales? ¿Quién le engaña, amigo, además de esa cohorte de ineptos que lo rodean pensando en su buchaca? Se mete con Franco pero con Franco hizo dos carreras y una creo que fue Económicas. Servidor, que es de Letras, no acierta a entender esta ecuación: no es no, y tiro porque me toca; soy la oposición pero me niego a facilitar la gobernabilidad de España y no nos convienen unas terceras elecciones.

Todas estas contradicciones, que le ratifican como zapaterista cum laude, se acrecientan con sólo recordar que ZP dejó al país como unos zorros, en bancarrota, con cuatro millones de parados. Y con un morro que se lo pisa, habla de los recortes de Rajoy, pero obvia la recuperación económica, destacada internacionalmente, y eso, el jeta-pollas, compañero de bancada del indigente Rodríguez Zapatero, lo soluciona con la alternativa de un gobierno «progresista». No, mire, la izquierda por donde ha pasado no dejó otra cosa que miseria, conflictos, guerras, enfrentamientos. Aunque debo reconocer -gracias en parte a UCD- que el PSOE, pese a sus mayúsculas corruptelas, tuvo un sentido de Estado para elaborar la Constitución, y fui testigo privilegiado al informar a todo el país, a través de TVE, del gran hito nacional de 1978.

En sus intervenciones, el ególatra socialista ha vuelto a estar faltón, con aire de matón, chulo de barrio. No aporta nada. La crítica por la crítica. Si Rajoy no se somete a la investidura, porque no le salen las cuentas, porque no se somete; si se somete como en esta falladita legislatura (ojalá me equivoque), porque se somete y encima llama «chantajista» al candidato. Generosidad, desmemoriado y ególatra secretario general socialista por el momento, fue la que tuvo el PP en el País Vasco votando a favor de Patxi Nadie para ser elegido lehendakari a cambio de nada. Usted, señor Sánchez, le llaman al teléfono -4ª planta de El Corte Inglés- es menos que nada. No aporta nada. Es el rencor, el odio, el guerracivilismo, la revancha, el cuento de Calleja…

Este humilde comentarista, que fue testigo privilegiado de la Transición, recuerda aquellas negociaciones entre Alfonso Guerra y José Pedro Pérez Llorca que duraban hasta altas horas de la madrugada para sacar adelante nuestra Carta Magna. Quinientas horas de debates, mientras que usted, hoy, lo único que aporta es su tez morena vacacional y su terno de Armani de El Corte Inglés.

PD.- Periodista-Digital cuenta con mi beneplácito para que se cargue a esos excelentes almacenes la publicidad directa y indirecta a que me incita este zurupeto que miente más que habla y, lo que es peor, que de tanto mirarse al espejo, se cree que es el presidente del Gobierno o el rey del mambo de El Corte Inglés.

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