Gaspar Albertos

El quid de la cuestión

El quid de la cuestión
Gaspar Albertos. PD

El quid de la cuestión está en que, querámoslo o no, la llave de la gobernabilidad en España aún sigue en manos de partidos independentistas y nacionalistas.

El centro-derecha constitucionalista (léase C´s+PP) no suma lo suficiente para llegar a la mayoría absoluta y la izquierda constitucionalista (PSOE+Podemos) tampoco.
Y ahí estamos, que sabiendo que si se quiere contar con quien tiene la llave de la gobernabilidad, se va a abrir una puerta cuyas bisagras van a chirriar tanto y de manera que a ver quién es el que le pone el cascabel a las pretensiones independentistas.

Pero por ellos, por los independentistas, no va a quedar. Viendo y escuchando por televisión el debate de investidura y tras la intervención de los líderes de los partidos mayoritarios, llegó el turno a Joan Tardá, representante en el Congreso de Ezquerra Republicana de Cataluña y en uno de los turnos de réplica y contrarréplica con Mariano Rajoy se dirige a Pedro Sánchez invitándole (como Podemos), a que tras el previsible intento fallido de Rajoy presente su candidatura a una nueva investidura asegurándole los números para llegar a la tan ansiada mayoría absoluta de 176 escaños.
Poco más o menos vino a decirle: «Venga. Atrévase.

Presente su candidatura a conseguir el sillón de la Moncloa que ya sabe que cuenta con los votos de Podemos, con los hoy también independentistas de Convergencia, con los de Bildu y con los nuestros de ERC.

Todo ello suma la bonita cifra de 175 escaños; si el reglamento de la Cámara no aclara que ocurre con un empate, ya se abstendrá algún nacionalista como el PNV e incluso Coalición Canaria y asunto resuelto.» Y a todo esto, Pedro Sánchez sonreía.

Lo que no le decía Joan Tardá a Pedro Sánchez, aunque éste no lo ignora, era el ruido de bisagras que a continuación forzosamente se iba a producir con sus exigencias independentistas como pago por el precio de su apoyo.

Como todo esto se producía en un turno de réplicas entre Tardá y Rajoy, y Pedro Sánchez no podía intervenir, pensé: «Rajoy no va a tener reflejos para contrarréplicar a Tardá y dirigirse a Pedro Sánchez diciéndole que si tiene valor que acepte el reto que le presenta el catalán».

Pero me equivoqué. Y sí, así poco más o menos se lo planteo Rajoy a Pedro Sánchez a la vez que éste dejaba de sonreír.

Como decía en mi anterior artículo los independentistas (aún de derechas) saben que con un gobierno en Madrid del PP y apoyado por Ciudadanos lo tienen muy crudo.

De ahí que lo pretendan con los partidos de izquierda que de una manera u otra ríen las gracias facilitando los procesos de secesión y a rio revuelto, ganancia de pescadores.

Pero el asunto está ahí. Si el PSOE se tapa la nariz ante el ofrecimiento que le hacen, las cuentas salen y vuelvo a recordar que es la única manera de que se cumpla lo que en su día dijo Pedro Sánchez de que no habría nuevas elecciones y de que el PSOE estaría en la solución para que no las hubiera. ¡¡¡Pero qué solución…!!!

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