Raúl del Pozo

«Rajoy no logró la mayoría para ser investido, pero se consolidó como líder del PP»

"Rajoy no logró la mayoría para ser investido, pero se consolidó como líder del PP"
Raúl del Pozo. PD

En El Mundo, Raúl del Pozo está convencido de que Rajoy salió reforzado como líder del PP tras el debate de investidura, a pesar de que la votación le salió desfavorable para ser elegido presidente del Gobierno:

Rajoy no logró la mayoría para ser investido, pero se consolidó como líder del PP. «Mariano ha estado bien», le digo a un colega que tiene buen rollo con Pedro Sánchez. Mi amigo contesta: «Ha sido un gran discurso de despedida». Cree que Pedro acertó con su majismo obstruccionista y su discurso áspero.

Para Podemos -me habla Juan Carlos Monedero desde el avión que lo lleva a Colombia- hay un profundo regusto autoritario en Rajoy. «Dice: ‘Vótenme por el bien supremo de España’». Respecto a Sánchez, opina: «Quisiera ser la varita mágica con tres deseos: estar más moreno, fulminar su comité federal y reventar el bipartidismo con Rivera en la derecha y él en La Moncloa viendo partidos de la NBA».

Le digo que Iglesias estuvo demagogo y naíf, y Monedero contesta: «Iglesias vuelve a rugir. Se ha cansado de llamar a las puertas del castillo donde los señores viven en torres cada vez más altas. Convoca al PSOE, pero sabe que el PSOE necesita ayuno y oración para reencontrase». Otro dirigente de Unidos Podemos piensa: «O cae Rajoy o Pedro. A Rajoy lo quieren echar los poderes. A Pedro le puede reventar el PSOE en las manos». A pesar del odio a Rajoy, sólo él y Rivera-al que Iglesias comparó con el chicle de MacGyver y le pronosticó un futuro como el del CDS- presentaron una salida al laberinto. «¿Qué es un hombre rebelde?», se pregunta Camus. Y se contesta: «Un hombre que dice no». Pedro Sánchez ha hecho una bandera del no, pero no parece un hombre rebelde sino un filibustero que impide que gobierne la fuerza más votada. Así ocurrió con Suárez, González, Aznar y Zapatero. Rajoy atacó con causticidad a Sánchez: «Si yo soy malo, usted es pésimo. He entendido todas las partes del no. Con que me diga no es suficiente».

Recuerda que:

Un inteligentísimo líder político que protagonizó debates con Mariano Rajoy comparaba al actual presidente con un cocodrilo. Parece un tronco que baja por el río y, cuando sus rivales menos lo esperan, revive y se traga los pies y las manos de los adversarios políticos. Algo de eso ocurrió ayer. La mayoría de partidos aspiraba a convertir el cocodrilo en un bolso, porque coincidían con Alberto Garzón en su teoría de que Rajoy es el líder de la organización más corrupta de los últimos años. Pero no le pudieron echar cuando los papeles de Bárcenas y empieza a ser tarde: no se deja arrastrar.

Concluye que:

Rajoy entró al Hemiciclo como un cocodrilo leproso y puede salir como un político renacido. El cocodrilo -Leviatán para Hobbes, zapato desclavado para Ramón- es paciente y feroz y tiene gran capacidad de supervivencia. Ayer, Rajoy estuvo brillante y demoledor en la, quizá, mejor intervención parlamentaria de toda su vida. Empleó el sarcasmo: «Usted es el único decente. La fuerza esencial de la virtud», le dijo a Pablo Iglesias. El presidente utilizó talento retórico, ironía y, sobre todo, mayéutica -el arte de la comadrona- para ir sacando las contradicciones de sus adversarios a base de preguntas capciosas e insidiosas.

Autor

Juan Velarde

Delegado de la filial de Periodista Digital en el Archipiélago, Canarias8. Actualmente es redactor en Madrid en Periodista Digital.

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