Santiago López Castillo

La ‘Diada’, festividad cansina

La 'Diada', festividad cansina
Santiago López Castillo. PD

Agotan a los muertos. Estos independentistas llevan la estelada hasta en la parte frontal de su cabeza, y ustedes me entienden. En vez de recrear la fiesta en la Costa Brava al frescor de los pinos y la brisa del mar con un pan tumaca, se agolpan, cual actitud borreguil (en la terminología campestre es amonarse, las ovejas se amonan por el calor…); se apretujan en la Barcelona feudal y sudorosa para la estadística, que TV 3, la televisión de todos los catalanes pero al servicio exclusivo del nacionalismo, ensalzará que ni en los tiempos del NO-DO, vítores y aplausos con cifras ilusorias para, aunque sea mentira, batir marcas secesionistas.

Es la tónica de los regímenes totalitarios. Casualmente, en Vascongadas y en Cataluña, impulsados por las fuerzas políticas de derechas. El día en que la «Diada» pase a ser lo que el 1 de mayo, fecha del trabajador, una tortilla de patatas en la Casa de Campo de Madrid habremos dado un salto cualitativo de sensatez en las relaciones humanas y políticas. Mi amigo Manolo Español, español como su apellido indica y, encima, del Real Madrid, es un aranés de pro y uno de los directivos principales de la estación de Baqueira/Beret que tiene si no miedo precaución por las hordas separatistas. ¿Se puede vivir así? Estoy cansado -y a conciencia- de proclamar mi catalanismo pese a ser madrileño y madridista. Allí conocí personalmente a Josep Pla y a Salvador Dalí y desde hace años coopero con una ONG catalana de mi amigo el senador Josep Maldonado de CiU para favorecer a la negritud infantil de África.

No voy a reiterar -como testigo que fui en la elaboración de la Carta Magna- que los «padres de la Patria», es bueno entrecomillar, expresaron su generosidad para incorporar a los secesionistas en la Constitución. Al poco tiempo, Gregorio Peces-Barba me dijo: «¡Nos han engañado!» Ignorantes de pro. Los soberanistas tienen bien definida su estrategia. Día a día, partido a partido. Y más si tienen enfrente un gobierno débil y mucho más «en funciones» al que se lo pasan por los cojones. Si se pasan todo por el forro que no acatan las leyes, y ni siquiera el Constitucional. El Parlament es un aquelarre de cretineces y su presidenta ya debería permanecer a buen recaudo, y no digamos Mas, cada vez menos, nada, pero jodo, como su sucesor ése de pelo sucio y maloliente, que sueñan con más embajadas (soc una naciò), su propia hacienda y hasta con un ejército de barretinas. Siempre con la letanía de «España nos roba» y son estos independentistas los que nos sacan hasta los intestinos.

Companys proclamó la independencia, fue detenido en plena segunda república sin ningún miramiento y muerto y sepultado en tiempos de Franco. La sangre, amigos separatistas, llama a la sangre, la violencia engendra violencia y la necedad produce necedad. No es saludable, pues, echar leña al fuego en las piras en las que ya ardió alguien, en las hogueras en las que ya ardieron ilusiones, voluntades y sueños de ingenua perfección.

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