Rafael Reina

Israel despierta de su letargo

Israel despierta de su letargo
Rafael Reina. PD

Por cada sobreviviente Judío que conozcas, por cada declaración de superviviente que hayas oído, por cada foto del Holocausto que hayas visto, hay miles más que ni conoces, ni oyes, ni ves.

Después de la liberación de la exterminación Nazi, después de apenas sobrevivir a la solución final, llego el sobrevivir a todo, a la soledad, el hambre, la desorientación, un regreso a ningún sitio, a la desolación a la realidad de haber perdido todo menos un hilo de vida.

Después de sobrevivir los campos de la muerte, otro holocausto comenzó entonces, uno para encontrar otra muerte por enfermedad, por hambruna, por miseria, por frio durante el camino de regreso a sus hogares, asesinados por intentar reencontrar algo de re-orientación a sus vidas, para encontrar siempre, que no existían ya, que ya no les pertenecían, que no había ni familia, ni vecinos ni siquiera el recuerdo de ellos.

Los afortunados que consiguieron llegar hasta Israel, como una especie de selección natural de los más fuertes o afortunados, se encontraron con las puertas cerradas a la tierra que fue el hogar de sus antepasados, donde aún quedaban rastro de su historia y donde se podría formar otro vecindario otra familia y otro futuro.

La humanidad, en forma de nuevas organizaciones, comenzó a tomar decisiones por el «nuevo pueblo Judío». Se crearon comisiones, se formaron delegaciones, se levantaron actas y se hicieron muchos acuerdos, votaciones, discusiones para «resolverles a los Judíos» el problema; para al finalmente, darle una habitación en «alquiler» en su propia casa, un rincón en el mundo donde ser acogidos, donde pudieran vivir y así compensar la vergüenza de no haber sido capaces de evitar lo evitable.

Hoy se busca un nuevo holocausto, una nueva ‘Solución Final», se cambia la Gestapo por la Autoridad Palestina, la SS por Hamass, Al-fatah, Nus-Rah, etc. etc. pero detrás y delante están los mismo actores con nuevas caras y nuevos nombres.

Nada ha cambiado la Historia, es igual si fueron Sirios, Romanos, Islámicos, Españoles, Rusos, Alemanes, siempre habido un motivo para buscar su exterminación, el pagano por envidia el religioso por odio, no importa el actor ni el argumento, la trama siempre es la misma.

Ante tan reiterativa insistencia ante tan obstinada decisión, no es sorpresa que finalmente el pueblo Judío decida cambiar el capítulo postrero. Israel no parece estar dispuesto a dejarse degollar una vez más, no parece querer fiarse otra vez de una incongruente sociedad internacional, prefiere plantar cara a la insensibilidad del mundo y hacer del rincón, Su rincón.

No habrá más humillación, no más degradación y para demostrarlo, planta donde nadie planto, levanta donde nadie levanto, encuentra donde nadie hallo, su industria está en el mundo; sus diseños, su tecnología, sus inventos son hoy la base de infinidad de objetos de cada día, desde teléfonos móviles a descubrimientos en medicina, desde sistemas de navegación a innovaciones en la agricultura, sus patentes y soluciones inundan el mercado y nuestras vidas y no lo sabemos.

Quizás de ahí venga este «nuevo» argumento para justificar la trama, pero el decorado es muy distinto hoy, las repercusiones industriales y económicas son muy distintas. Esta vez el mundo no está tratando con libreros o industrias familiares, la fortaleza de muchas industrias internacionales tiene nombre y apellidos Judíos no es tan fácil el mismo epilogo.

Según La Torá (Libro religioso Judío) Dios prometió Abraham: un pueblo de su sangre y que bendeciría a quien bendijera su pueblo y maldeciría a quien lo maldijera. Mucho ha llovido desde aquel día, pero el Sol parece ahora alumbrar a que esa promesa se está haciendo realidad.

Israel no renace porque nunca estuvo muerta, solo despierta de su letargo.

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