Joaquim Vandellós Ripoll

Carta a ese amigo votante de Garzón

Carta a ese amigo votante de Garzón
Joaquim Vandellós Ripoll. PD

Todos tenemos aquel amigo desolado ante el paupérrimo panorama de la política española, carente de estadistas capaces de vislumbrar más allá de 4 años vista, atiborrados de placeres mundanos y ávidos por repartirse entre ellos las prebendas políticas. Se hacen llamar servidores de lo público, pero más que servir a lo público, lo público (es decir, los frutos del esfuerzo del honrado contribuyente) les sirve a ellos. Podemos disertar sobre si dicho panorama es tan catastrofista como se nos presenta, si hay honrosas excepciones entre nuestros políticos o precisamente son las ovejas negras las excepciones; pero entre intriga e intriga, nuestro amigo nos confiesa que vota a un jovenzuelo llamado Garzón. ¿Qué halla nuestro confidente en aquel líder con tintes neomarxistas que afirma sin ruborizarse que es comunista?

Difícilmente serán sus intervenciones públicas, sermones interminables y pausados, insoportables hasta para el más beato de sus feligreses. Por no hablar de sus opciones reales de llevar su programa a la práctica, es decir, de gobernar; más opciones tiene el Leganés de emular a la Quinta del Buitre. Otros oradores del tatami político como Iglesias o Rivera son más hábiles en sus soflamas, de exaltar a sus seguidores; no obstante, Garzón es el político mejor valorado por los españoles.

¿Qué ven en él?
Los españoles rehúyen de líderes mesiánicos cuya arrogancia en unos (Iglesias) y ambigüedad en otros (Rivera) les ha sumido en el descrédito entre los ciudadanos. Garzón es aquel buen muchacho que querría toda suegra que se precie. Algunos ven en su mirada el reflejo de la sinceridad y en sus palabras una profunda carga de buenas intenciones;mas de buenas intenciones no vive el hombre y como acertadamente dice el refranero popular, no es oro todo lo que reluce.

Lo que no saben los bienintencionados es el apoyo de Garzón a dictadores como Fidel Castro. Ufano se mostraba en twiitter en el 60º aniversario de la revolución castristra. Debería cuestionar al ciudadano urbano de a pie si también para él es motivo de júbilo dicha efeméride. En una época en que nos gusta llenarnos la boca de hablar de democracia y libertades, es consonante a los tiempos que IU reclame más democracia directa.Es pintoresco que encabece semejantes reivindicaciones cuando los métodos en los que realmente creen distan diatralmente de ser estos.

No saben que los mismos que se presentan como adalides del progreso y de la modernidad, profesan un discurso guerracivilista y rencoroso. No habiendo superado aún aquello de las Dos Españas, los muy carcas siempre que puedan sacar a colación aquel antepasado que pereció en no sé qué guerra. Conservando una estética poco avanguardista, puño en alto y entonando «La Internacional», IU aún no ha sabido adaptarse a los cánones de la moda actuales.

No saben que los mismos que muestran un rigor benedictino ante el menor atisbo de imputación, han formado parte del mayor caso de corrupción de España contra los parados: los ERES de Andalucía

No saben que aquellos que llevan lustros satanizando a los bancos, no sólo han financiado campañas electorales gracias a ellos, no sólo se han endeudado con ellos, sino que incluso han formado parte de sus consejos de administración (Bankia) y están siendo juzgados por ello.
No saben que aquellos que denunciaban los privilegios de la malvada y pérfida sociedad capitalista, no se han demorado después de asaltar el poder municipal en Madrid y agasajar a hermanos, primos,exnovias y otros afines. Claro ejemplo lo tenemos en Eduardo Garzón, «reputado» economista que acreditando los méritos de «ser hermano de» ha merecido ser premiado con la nada despreciable cifra de 10.000€/mes por el consistorio gobernado por Manuela Carmena. Se llaman a sí mismos republicanos, pero se comportan como monarcas absolutos.

No saben tampoco que nuestro querido Garzón tiene un poco desnortado el concepto de «preso político».Bódalo, agresor de un concejal socialista, con unos antecedentes penales que darían para su publicación en fascículos durante años, es percibido como una hermanita de la caridad y merecedor de dicha etiqueta. El archiconocido Otegui,condenado por pertenencia a banda armada, también es otra víctima del «represivo» sistema de justicia español. No obstante Leopoldo López,opositor venezolano, no merece otro calificativo para Garzón que el de «golpista». Ante semejante confusión y distorsión de la realidad, cualquiera podría ir a dormir tranquilo bajo una presidencia garzonista.

Ese amigo, bienintencionado, que lejos de clichés comunistoides, no le importaría llevar a sus hijos a un colegio concertado,que no cree que Amancio Ortega sea intrínsecamente malo y que si puede se compra un móvil Apple es recuperable. Sólo tenemos que quitarle al lobo la piel de cordero para que vislumbre que aunque el panorama pueda ser desolador, ir de guatemala a guatapeor con Garzón no es buena opción. Que el futuro de España no lo pueden construir aquellos que hacen de la confrontación una herramienta política y que no ven la democracia como un fin, sino como un medio del que servirse. Y recordemos, aunque la mona se vista de seda mona se queda.

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