Javier Villasante

El Templo del Rock

El Templo del Rock
Javier Villasante. PD

Hace aproximadamente un año por estas fechas los madrileños aficionados al rock nos desayunábamos con la estupenda noticia de que Temple of Rock, que es el nombre que actualmente tiene la banda de Michael Schenker, iba a grabar el concierto de Madrid para su edición tanto en audio como en vídeo.

Muchos de ustedes se preguntarán ¿y quién es Michael Schenker? Pero si les menciono bandas, como por ejemplo, Scorpions seguramente la película ya les sonará a algo.

El caso es que en estos tiempos aciagos para los seguidores del rock en nuestro país, quienes han tenido que aceptar la realidad de que una de las bandas creadoras y más míticas del movimiento, como es Black Sabbath, no tocaría tierra en nuestro país en su gira de despedida, o que unos iconos del rock de los años 80 llamados Twisted Sister sólo lo harían en una versión reducida de festival en Barcelona, que alguien de la talla del maestro Schenker elija Madrid para su nuevo lanzamiento no deja de ser un consuelo.

No en vano estamos hablando de alguien que normalmente acostumbra a grabar sus conciertos en Japón, un país donde es idolatrado desde hace más de tres décadas.
Y es que además, estamos hablando de la que posiblemente es la banda más en forma del momento en el campo del rock duro.

Actualmente acompañan a Schenker otros dos ex-miembros de la banda alemana más famosa de todos los tiempos, Scorpions, en concreto hablamos del bajista Francis Bucholz y del batería Herman Rarebell, ni más ni menos la poderosa sección rítmica que llevó a la banda a la cúspide del género mediados los años 80 con sus famosas baladas, aunque es cierto que si yo tuviese que recomendar a alguien un disco de los teutones me retrasaría unos años hasta finales de los 70 escogiendo «Tokyo Tapes», sin duda uno de los diez mejores discos en directo de todos los tiempos.

Junto a los tres germanos encontramos a cargo del micrófono a Doogie White, quien tuvo el honor de ser el cantante de Rainbow entre 1994 y 1997 cuando Ritchie Blackmore abandonó, nuevamente y para siempre, a los legendarios Deep Purple, lo cual no es poca carta de presentación.

Pero Doogie no es sólo un tío con un buen currículo, también es el perfecto maestro de ceremonias. Completa la formación de Temple of Rock Wayne Findlay, el menos famoso de todos sus componentes, a cargo de las guitarras rítmicas y los teclados. Un pájaro de cuidado que ostenta el nada desdeñable récord de que cuando consiguió su trabajo actual también logró un puesto similar en la banda de Vinnie Moore, otro héroe de la guitarra que por entonces giraba junto a la banda de Schenker, lo que le tuvo tocando en dos conciertos consecutivos cada noche durante el «Unforgiven US tour 1999» sin que ninguno de sus dos jefes tuviese ningún reparo en ello.

Todo un multi-instrumentista, valga el palabro, que además viene a ser la I+D de la banda ya que actualmente desarrolla parte de su actuación con una guitarra de siete cuerdas, aportando un toque de frescura añadido a su inmaculado trabajo.

Pero Temple of Rock no solo premiaba con la elección de Madrid a sus fans de la capital, sino con los elogios con que el propio Schenker justificaba dicha elección, ya que en con sus propias palabras tildaba la pasión de los mismos como «insuperable», «second to none» en inglés, una expresión que tuve que consultar con gente más ducha que yo en la lengua de Shakespeare para poder entenderla.

Y para tan señalado evento, la banda estuvo visitando las distintas salas de nuestra ciudad con especial esmero, concluyendo su búsqueda en la céntrica Joy Eslava, cuyo aspecto de teatro clásico con sus elevados balcones sedujo definitivamente a los miembros de la banda.
Como añadido final, el concierto fue grabado en 4k, «lo que quiera que eso signifique» en palabras del propio Doogie White, en lo que ha sido la primera grabación de un evento llevada a cabo con esa tecnología, lo que a lo postre le ha valido un premio a los ingenieros de la empresa germana Inakustik que fueron los encargados de la grabación.

Y no quería acabar sin hacer algún comentario sobre la actuación en sí. En una sala llena a reventar y con un sonido limpio como acostumbra el genio de la guitarra con forma de V, la banda perpetró un concierto único en el que se incluyeron dos temas extra con respecto al repertorio que la banda interpretó durante su extensa gira mundial, de la que por cierto en nuestro país tuvieron lugar diez conciertos, que hubieran sido once de no ser por la suspensión del concierto de Cartagena, para desgracia de mis amigos murcianos.

çCon un público entregado y puntualidad británica el concierto empezó con el clásico de clásicos «Doctor, Doctor» un tema que lleva abriendo los conciertos de los famosísimos Iron Maiden desde hace más de una década.

Y a partir de ahí un show plagado de clásicos, canciones nuevas y hasta algún tema de Scorpions, siempre apoyados por las palmas del mejor compendio de palmeros del género, los madrileños, y por sus mundialmente famosos «oé oé oés», pese a que los miembros de la banda piensen que se trata de «olés».

El resultado lo tuvimos en nuestras manos en primavera, con una calidad de imagen hasta ahora no vista y de sonido a la que los seguidores del genio alemán sí que estamos acostumbrados, en una edición cuidada al detalle que ningún amante del rock debería perderse: Michael Schenker’s Temple of Rock – On a Mission Live in Madrid.

CONTRIBUYE CON PERIODISTA DIGITAL

QUEREMOS SEGUIR SIENDO UN MEDIO DE COMUNICACIÓN LIBRE

Buscamos personas comprometidas que nos apoyen

COLABORA

Recibe nuestras noticias en tu correo

Lo más leído